Cd de México.-Un
grupo de líderes educativos del sector privado le preguntó al Secretario de
Educación Pública que por qué no divulgaba los resultados de una prueba de
matemáticas recién aplicada a nivel nacional.
La respuesta del
funcionario los dejó perplejos: "Campeche sale en el lugar 32 de la
prueba, pero le están echando muchas ganas y si los resultados se hicieran públicos,
de seguro los campechanos se van a decepcionar".
Bajo esa "lógica",
los resultados nunca se divulgaron y permanecen casi como secreto de Estado. Una
información que debiendo de ser pública queda como propiedad exclusiva de la
SEP.
La semana pasada, el
equipo educativo de Fox publicó el documento "Bases para el programa
2001-2006 del sector educativo".
El proyecto que regirá
la educación en México durante el próximo sexenio establece, como uno de sus
objetivos, "asegurar que todas las instituciones del sistema educativo
rindan cuentas ante la sociedad a través de los órganos establecidos para
ello".
Como intención suena
excelente la meta de rendirle cuentas a la ciudadanía, pero de inmediato surge
la duda: ¿a través de qué órganos es que se hará? ¿Será vía la misma SEP
o acaso por el SNTE?
Resulta difícil pensar
que el mismo organismo que diseña, ejecuta y evalúa los programas educativos
también sea el que decide a quién y en qué forma entrega qué información.
La discrecionalidad y la
cerrazón para el uso de la información quedarán, pues, garantizadas. El
incesto académico continuará.
El documento educativo
es un botón de muestra poco esperanzador, ya que omite el tema de la apertura
informativa al ciudadano.
Tanto Fox como Reyes
Tamez y Rafael Rangel Sostmann han insistido en una "revolución
educativa" y en un organismo nacional desconcentrado de evaluación.
¿De qué servirá al
ciudadano tal organismo si éste también le ocultará la información básica?
La mejor herramienta
para alcanzar la transparencia prometida por Fox es la información.
El mejor "organismo
establecido" de evaluación es la sociedad misma.
Campeche será un mejor Estado si "le echa ganas" a su programa de
matemáticas sabiendo que ocupa el nada honroso último lugar nacional. Nada
ganan los campechanos con no saberlo.
Sexenio tras sexenio los
nuevos funcionarios redactan desde sus oficinas los buenos propósitos del
Gobierno entrante.
Sin embargo, como en
ocasiones anteriores, estos buenos propósitos se verán frustrados si no son
acompañados de una verdadera apertura al ciudadano.
La "planeación
participativa" ha sido demagogia pura. No se puede invitar a participar
cuando antes no se ha dado la información básica.
La autoridad, por
ejemplo, permite conocer que la cobertura de educación primaria a nivel
nacional aumentó en un porcentaje determinado, pero no te da acceso a tu
derecho básico de saber cómo y en qué se emplean los fondos de la escuela que
tú conoces y por la cual tienes interés.
El documento presentado
por el equipo de educación habla de metas, parámetros de medición y
certificaciones que exceden el ámbito de interés del mexicano común y
corriente.
El ciudadano parece
estar condenado a permanecer desinformado de aquello que le corresponde y le
afecta directamente.
En su toma de posesión,
Fox hizo responsables del cambio a todos los mexicanos.
Un programa educativo
verdaderamente innovador es aquel que le garantiza al padre de familia cualquier
información requerida para evaluar la educación que reciben sus hijos.
Así, cada ciudadano
puede ser agente de cambio en cada una de las miles de escuelas diseminadas por
todo el País.
Voces en la Red
El comentario del presidente del Instituto de Fomento e Investigación
Educativa, Francisco Mendoza, no pudo ser más pertinente con el tema de esta
semana.
"La información
objetiva, clara y transparente sobre el desempeño de las escuelas es la palanca
que puede generar una creciente participación, a la vez responsable y exigente,
de parte de los padres de familia en los procesos de mejora de las
escuelas", dice.
El maestro Mendoza,
además, comenta los resultados de un estudio nacional realizado por el IFIE en
1998, en donde el 50 por ciento de los padres encuestados manifestó tener algún
grado de temor a exigir información de parte de las autoridades de la escuela a
la que asisten sus hijos.
Esto nos hace pensar que
el reto es no sólo lograr la apertura informativa, sino invitar al ciudadano a
que tenga plena confianza de exigir sus derechos.
Juan Ciudadano es el nombre de pluma de un grupo de personas preocupadas por el
derecho a la información.
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