Una rendición en falso


Por JUAN CIUDADANO

Periódico Reforma, 4 de diciembre del 2000

Cd de México.-Un grupo de líderes educativos del sector privado le preguntó al Secretario de Educación Pública que por qué no divulgaba los resultados de una prueba de matemáticas recién aplicada a nivel nacional.

La respuesta del funcionario los dejó perplejos: "Campeche sale en el lugar 32 de la prueba, pero le están echando muchas ganas y si los resultados se hicieran públicos, de seguro los campechanos se van a decepcionar".

Bajo esa "lógica", los resultados nunca se divulgaron y permanecen casi como secreto de Estado. Una información que debiendo de ser pública queda como propiedad exclusiva de la SEP.

La semana pasada, el equipo educativo de Fox publicó el documento "Bases para el programa 2001-2006 del sector educativo".

El proyecto que regirá la educación en México durante el próximo sexenio establece, como uno de sus objetivos, "asegurar que todas las instituciones del sistema educativo rindan cuentas ante la sociedad a través de los órganos establecidos para ello".

Como intención suena excelente la meta de rendirle cuentas a la ciudadanía, pero de inmediato surge la duda: ¿a través de qué órganos es que se hará? ¿Será vía la misma SEP o acaso por el SNTE?

Resulta difícil pensar que el mismo organismo que diseña, ejecuta y evalúa los programas educativos también sea el que decide a quién y en qué forma entrega qué información.

La discrecionalidad y la cerrazón para el uso de la información quedarán, pues, garantizadas. El incesto académico continuará.

El documento educativo es un botón de muestra poco esperanzador, ya que omite el tema de la apertura informativa al ciudadano.

Tanto Fox como Reyes Tamez y Rafael Rangel Sostmann han insistido en una "revolución educativa" y en un organismo nacional desconcentrado de evaluación.

¿De qué servirá al ciudadano tal organismo si éste también le ocultará la información básica?

La mejor herramienta para alcanzar la transparencia prometida por Fox es la información.

El mejor "organismo establecido" de evaluación es la sociedad misma.
Campeche será un mejor Estado si "le echa ganas" a su programa de matemáticas sabiendo que ocupa el nada honroso último lugar nacional. Nada ganan los campechanos con no saberlo.

Sexenio tras sexenio los nuevos funcionarios redactan desde sus oficinas los buenos propósitos del Gobierno entrante.

Sin embargo, como en ocasiones anteriores, estos buenos propósitos se verán frustrados si no son acompañados de una verdadera apertura al ciudadano.

La "planeación participativa" ha sido demagogia pura. No se puede invitar a participar cuando antes no se ha dado la información básica.

La autoridad, por ejemplo, permite conocer que la cobertura de educación primaria a nivel nacional aumentó en un porcentaje determinado, pero no te da acceso a tu derecho básico de saber cómo y en qué se emplean los fondos de la escuela que tú conoces y por la cual tienes interés.

El documento presentado por el equipo de educación habla de metas, parámetros de medición y certificaciones que exceden el ámbito de interés del mexicano común y corriente.

El ciudadano parece estar condenado a permanecer desinformado de aquello que le corresponde y le afecta directamente.

En su toma de posesión, Fox hizo responsables del cambio a todos los mexicanos.

Un programa educativo verdaderamente innovador es aquel que le garantiza al padre de familia cualquier información requerida para evaluar la educación que reciben sus hijos.

Así, cada ciudadano puede ser agente de cambio en cada una de las miles de escuelas diseminadas por todo el País.


Voces en la Red
El comentario del presidente del Instituto de Fomento e Investigación Educativa, Francisco Mendoza, no pudo ser más pertinente con el tema de esta semana.

"La información objetiva, clara y transparente sobre el desempeño de las escuelas es la palanca que puede generar una creciente participación, a la vez responsable y exigente, de parte de los padres de familia en los procesos de mejora de las escuelas", dice.

El maestro Mendoza, además, comenta los resultados de un estudio nacional realizado por el IFIE en 1998, en donde el 50 por ciento de los padres encuestados manifestó tener algún grado de temor a exigir información de parte de las autoridades de la escuela a la que asisten sus hijos.

Esto nos hace pensar que el reto es no sólo lograr la apertura informativa, sino invitar al ciudadano a que tenga plena confianza de exigir sus derechos.


Juan Ciudadano es el nombre de pluma de un grupo de personas preocupadas por el derecho a la información.

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