Nuestro
país atraviesa por una transición hacia la democracia en donde se reconoce la creciente
importancia de la sociedad civil promotora del bien común. Es en ese tenor
que nuestro Instituto presenta un conjunto de propuestas que contribuyan a
construir un proyecto educativo que incluya, en forma importante, a los padres
de familia, al sector productivo y a las organizaciones civiles en el
mejoramiento de la calidad de educación.
Existen
numerosas propuestas tendientes a mejorar la calidad de la educación, entre las
que se mencionan, se encuentran la capacitación permanente de maestros, la
actualización y relevancia del currículo, el incremento en el tiempo de enseñanza,
las mejoras en las instalaciones, la descentralización de la educación y el
incremento en el gasto educativo, etc.. Sin
embargo, el IFIE encamina sus esfuerzos sobre una línea de investigación
diferente.
Si
adoptamos la perspectiva de que la educación
concierne a todos los sectores sociales y
no sólo al gobierno, nos percatamos de que la sociedad civil en realidad conoce
poco acerca del estado que guarda la educación pública.
Ciertamente,
se le informa de las acciones tomadas en relación a los insumos de los procesos
educativos (por ejemplo, libros de texto distribuidos y porcentaje del gasto del
gobierno destinado a educación); sin
embargo, se desconoce un elemento fundamental
que es el desempeño académico de cada escuela y cómo compara éste con
el de escuelas semejantes. Tampoco tenemos mucha información acerca de los
conocimientos y habilidades que deben alcanzar los alumnos en cada grado
escolar.
Consideramos,
por lo tanto, que un proyecto
enfocado a la evaluación de las
instituciones educativas y
la diseminación
de los resultados a la sociedad civil, constituyen
un campo fértil de investigación y de estudio, con un alto potencial de
movilización de los esfuerzos sociales para mejorar la educación.
Cada
vez se reconoce más el importante papel de la evaluación como elemento que
contribuye en la mejora de los procesos educativos. La evaluación
permite identificar las áreas
de oportunidad, así como dimensionar los esfuerzos que hay que realizar para
alcanzar estándares de desempeño académico. La evaluación, proporciona, además,
dirección a los esfuerzos, incentiva a un mejor desempeño, promueve la
innovación y contribuye a que se formulen objetivos estratégicos y planes de
acción.
Estamos
conscientes de que existen grupos que perciben en forma negativa todo intento de
evaluación, ya que consideran que se exponen a la crítica, además de que
desconfían del uso y la interpretación que se dé a los resultados. Estas
actitudes pueden superarse sí se comprende que el resultado del proceso
evaluativo permitirá una clara identificación de problemas y necesidades en
base a las cuales se podrán crear mecanismos de apoyo a las escuelas que lo
requieran.
Recordemos
que cada vez existe un mayor consenso de que las escuelas
efectivas son aquellas que se
abren a la comunidad, que generan múltiples vínculos con los padres de los
alumnos y con las organizaciones sociales.
Por
otro lado, la colaboración sólo podrá
ser eficaz a partir del conocimiento, por
todos los agentes sociales, de la
realidad que vive la escuela. De ahí la importancia de que los resultados
de la evaluación de las instituciones educativas se diseminen en toda la
sociedad.
La
apertura participativa induce
mayor adhesión y compromiso con la escuela y permite identificar recursos en la
comunidad que pueden contribuir a sus procesos de mejora.
Cuando
no permitimos que afloren nuestros problemas, generalmente provocamos otros más
graves, sin embargo, cuando los enfrentamos y procuramos ser transparentes, los
problemas pierden fuerza porque los atacamos de raíz.
Afrontar
un problema difícil a menudo requiere ver donde se encuentra el punto
de apalancamiento, es decir, un cambio que, con un mínimo esfuerzo, llevaría
a una mejora significativa y duradera. En el caso de la educación, muchos
esfuerzos se han llevado a cabo buscando mejoras substanciales, sin que hayan
tenido mucho éxito. La mayoría de estos
intentos se han dirigido hacia el interior del sistema educativo (mejorar
instalaciones, programas de capacitación de profesores, actualización de
textos, uso de tecnologías de información) pero no han involucrado a los padres y a la sociedad civil.
Consideramos que la información,
objetiva, clara y transparente, sobre el desempeño de las escuelas es
precisamente la palanca que puede generar una creciente participación, a la vez
responsable y exigente, de parte de los padres y de las organizaciones sociales
en los procesos de mejora de las escuelas. Esta idea la podemos expresar gráficamente
en la siguiente forma:
La
ventaja de este planteamiento estriba en el hecho de que no depende de que se
involucre la mayoría de los padres, basta que un porcentaje pequeño (del 5 al
10%) analicen la información y asuman la responsabilidad de actuar, para que se
generen procesos de cambio en las instituciones educativas.
Esto
es congruente con el principio de que, para cambiar un sistema, hay
que empezar por modificar su parte más débil, porque todo sistema funciona
tan bien como su eslabón más endeble.
En
el caso de la educación pública, los padres carecen de poder efectivo para
elegir la escuela de sus hijos y para participar en las decisiones escolares. En
la Encuesta de Opinión de los Padres sobre la Educación Básica que
llevamos a cabo conjuntamente con Alduncin y Asociados, el 50% de los padres de
las escuelas públicas manifestaron no exigir a la escuela una mejor educación
por temor a represalias.
El
proporcionar información a los padres los fortalece en su capacidad de elección,
voz y participación.
Es
interesante imaginarnos el escenario de lo que sucedería si los padres tuviesen
información sobre las evaluaciones que se hacen respecto al desempeño académico
de las escuelas. Para ser relevante, la información deberá basarse en evaluaciones
respecto a estándares nacionales, incluso internacionales, de
tal manera que cada escuela sea comparada en relación a los resultados
obtenidos por otras escuelas en su municipio, estado y respecto al estándar
nacional (1). Supongamos que un padre de familia al recibir la información se
percata que la escuela a la que va su hijo está en los últimos lugares y que
existen otras escuelas públicas en su localidad que obtuvieron resultados
significativamente superiores. Su primer impulso será cambiar a su hijo (a) a
alguna de las mejores escuelas y, de no lograrlo, buscará manifestar su
inconformidad con el director y los profesores de su escuela.
Lo
anterior pondrá en marcha un proceso de mayor exigencia que
motivará a maestros y directores a mejorar su desempeño.
La
práctica de la evaluación ha avanzado en nuestro país. A nivel de la educación
básica, la Dirección General de Evaluación de la Secretaría de Educación Pública
ha aplicado cada año, a partir de 1994, exámenes a aproximadamente 600 mil
docentes y a siete millones de alumnos. Se ha progresado, por lo tanto, en la
elaboración de instrumentos de medición y en la logística de aplicación
masiva.
Respecto
a la Educación Media Superior y Superior, el Centro Nacional de Evaluación
para la Educación Superior (CENEVAL) inició sus procesos de evaluación hace
cinco años, aplicando exámenes a los egresados de secundaria para su ingreso a
la educación media superior y a los candidatos a ingresar a la educación
superior. Cabe mencionar que el CENEVAL ha publicado los resultados de los exámenes
que aplica anualmente.
Finalmente,
la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior
(FIMPES), ha establecido requisitos de
calidad para el ingreso a la Federación, los cuales son verificados a través
del sistema de inspección por parte de instituciones pares.
El
Instituto de Fomento e Investigación
Educativa, A.C. considera que la tarea pendiente es insistir en que se efectúen
cabalmente los procesos de evaluación y en la divulgación
amplia de los resultados de las evaluaciones que se llevan a cabo en el nivel básico,
información que debe ser presentada en un formato que facilite a la sociedad
civil contar con elementos de juicio
objetivos respecto a la calidad de las escuelas.
Consideramos
que las evaluaciones actuales deberían complementarse con inspecciones a
las escuelas, a fin de incluir, no sólo indicadores de desempeño académico,
sino también de la formación y de la cultura en valores que se vive en la
institución. El propósito de la visita de inspección es generar información
que ayude a la escuela mejorar.
En
el Reino Unido, el sistema de inspección depende de la Oficina de Estándares
Educativos, la cual es independiente del Ministerio de Educación. Cada inspección
culmina en un reporte público. Se involucra a los padres al
ser invitados a la reunión previa a la inspección y al recibir un sumario del
reporte final.
La
propuesta de que debe existir una amplia diseminación de los resultados de las
evaluaciones de las escuelas, se enmarca en la corriente de pensamiento que
afirma el derecho a la información del ciudadano en
relación a la gestión pública. Actualmente, son ya 15 los países que han
promulgado leyes que garantizan al
ciudadano el acceso a la información del gobierno, con
lo cual promueven la transparencia en su actuación.
En
Inglaterra, el Partido Laborista basó su campaña en la promesa de que su
gobierno sería más abierto y responsable ante la ciudadanía. En palabras de
Tony Blair:
“En
una democracia madura el primer derecho reconocido a un ciudadano debería ser
el derecho a la información”.
En
nuestra nación, la Ley General de Educación establece, en su Artículo 31, la
obligación de las autoridades educativas de dar a conocer a
los maestros, alumnos, padres de familia y a la sociedad en general, los resultados de las evaluaciones que realicen, así como toda
información global que permita medir el desarrollo y los avances de la educación
en cada entidad federativa. Por desgracia las autoridades no han cumplido con
esta obligación. Tampoco han divulgado los resultados que obtuvo
nuestro país en el Tercer Estudio Internacional de Matemática y
Ciencia, véase recuadro.
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En 1995, se llevó a cabo el Tercer
Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencia con la participación de
45 países, entre ellos México.
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·
Se
aplicaron cuestionarios prueba a tres poblaciones escolares, niños de 9 años,
alumnos de 13 años y estudiantes de tercero de secundaria. |
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·
La
SEP no permitió la publicación de los resultados obtenidos por los
alumnos de nuestro país. |
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Fuente:
International Association for the Evaluation of Educational Achievement
– “Mathemathics Achievement in the Middle School Years”. Noviembre,
1996 –www.csteep.bc.edu/timss |
El
otro gran obstáculo para el mejoramiento de la educación proviene del reducido
ámbito de decisión que tienen las escuelas. En efecto las escuelas públicas
no pueden decidir sobre el contenido de los programas de estudio, la contratación
de maestros, la selección de libros de texto, la capacitación de los docentes,
el tiempo asignado a cada materia, etc.
Las
consecuencias se reflejan en que a medida que se aleja de la escuela el centro
de decisión, se pierde la información necesaria para llevar a cabo una gestión
eficiente, además de que se dificulta la rendición de cuentas de la escuela a
la comunidad.
Una
mayor autonomía escolar promoverá la innovación escolar y la capacidad de la
escuela para dar respuesta a las demandas de los padres.
AUTONOMÍA
ESCOLAR
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El
modelo de cambio que se propone tiene por lo tanto dos grandes palancas: la
difusión de la información sobre el desempeño de la escuela y el incremento
de la autonomía escolar a nivel escuela.
SÍNTESIS DEL MODELO
Propuestas de Acción:
·
Desarrollar, con la participación de la sociedad civil, estándares de
conocimientos y de habilidades para cada grado escolar de la educación básica
y media. Difundir estos estándares a toda la sociedad.
·
Cumplir con el artículo 31 de La Ley General de Educación que
establece, como una obligación de las autoridades educativas, difundir a los
padres de familia y a la sociedad en general el resultado de las evaluaciones
que realicen. Lo anterior debe incluir los resultados de las evaluaciones
Internacionales en las que participe nuestro país.
·
Crear un organismo independiente de la Secretaria de Educación Pública
que lleve a cabo las evaluaciones e inspecciones de las escuelas de nivel básico
y difunda los resultados a las propias escuelas y a la sociedad civil.
·
Profundizar los procesos de descentralización a fin de promover una
mayor autonomía a nivel escuela, de tal forma que se incremente la capacidad de
decisión de los directores de escuela en las áreas que determinan la calidad
de la educación.
Evaluación, información,
transparencia y rendimiento de cuentas son los conceptos clave que deberemos promover en los sectores
público y privado, imprescindibles para favorecer y lograr una efectiva
transformación de nuestra sociedad.
Nota
(1) En la II
Cumbre de las Américas, Reunión Hemisférica de Ministros de Educación,
celebrada en Mérida en febrero de 1998, los Ministros del Hemisferio allí
reunidos propusieron:
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Mejorar
la calidad de la educación de modo que proporcione a las personas una
formación ética y para la democracia que parta de una clara concepción de
la dignidad humana, y que tenga como meta el bien de todos; que garantice un
desempeño inteligente, responsable y crítico; que dote de habilidades
flexibles frente a las transformaciones tecnológicas y del mercado laboral,
y que prepare suficientemente para contribuir a la innovación científica y
tecnológica en el hemisferio. |
|
Instituir
estándares nacionales y regionales de calidad de la educación y
estrategias para evaluar el desempeño de los distintos agentes educativos
conforme a ellos, así como, |
| Establecer un sistema de indicadores comunes que posibilite comparaciones a nivel hemisferio. |
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