REASIGNACIÓN DE PODERES DE DECISIÓN A

 LAS ESCUELAS Y A LOS PADRES

 

Lic. Pablo Escandón Cusi

Presidente del Consejo Directivo del Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A.C.

 

Nuestro país atraviesa por una transición hacia la democracia en donde se reconoce la creciente importancia de la sociedad civil promotora del bien común. Es en ese tenor que nuestro Instituto presenta un conjunto de propuestas que contribuyan a construir un proyecto educativo que incluya, en forma importante, a los padres de familia, al sector productivo y a las organizaciones civiles en el mejoramiento de la calidad de educación.

 

Existen numerosas propuestas tendientes a mejorar la calidad de la educación, entre las que se mencionan, se encuentran la capacitación permanente de maestros, la actualización y relevancia del currículo, el incremento en el tiempo de enseñanza, las mejoras en las instalaciones, la descentralización de la educación y el incremento en el gasto educativo, etc..  Sin embargo, el IFIE encamina sus esfuerzos sobre una línea de investigación diferente.

 

Si adoptamos la perspectiva de que la educación concierne a todos los sectores sociales  y no sólo al gobierno, nos percatamos de que la sociedad civil en realidad conoce poco acerca del estado que guarda la educación pública.

 

Ciertamente, se le informa de las acciones tomadas en relación a los insumos de los procesos educativos (por ejemplo, libros de texto distribuidos y porcentaje del gasto del gobierno destinado a educación); sin embargo, se desconoce un elemento fundamental  que es el desempeño académico de cada escuela y cómo compara éste con el de escuelas semejantes. Tampoco tenemos mucha información acerca de los conocimientos y habilidades que deben alcanzar los alumnos en cada grado escolar.

 

Consideramos, por lo tanto, que  un proyecto enfocado a la evaluación de las instituciones educativas   y la  diseminación de los resultados a la sociedad civil,  constituyen un campo fértil de investigación y de estudio, con un alto potencial de movilización de los esfuerzos sociales para mejorar la educación.

 

Cada vez se reconoce más el importante papel de la evaluación como elemento que contribuye en la mejora de los procesos educativos. La evaluación  permite identificar las áreas de oportunidad, así como dimensionar los esfuerzos que hay que realizar para alcanzar estándares de desempeño académico. La evaluación, proporciona, además, dirección a los esfuerzos, incentiva a un mejor desempeño, promueve la innovación y contribuye a que se formulen objetivos estratégicos y planes de acción.

 

Estamos conscientes de que existen grupos que perciben en forma negativa todo intento de evaluación, ya que consideran que se exponen a la crítica, además de que desconfían del uso y la interpretación que se dé a los resultados. Estas actitudes pueden superarse sí se comprende que el resultado del proceso evaluativo permitirá una clara identificación de problemas y necesidades en base a las cuales se podrán crear mecanismos de apoyo a las escuelas que lo requieran.

 

Recordemos que cada vez existe un mayor consenso de que las escuelas efectivas  son aquellas que se abren a la comunidad, que generan múltiples vínculos con los padres de los alumnos y con las organizaciones sociales.

 

Por otro lado, la colaboración sólo podrá ser eficaz a partir del conocimiento,  por todos los agentes sociales, de la realidad que vive la escuela. De ahí la importancia de que los resultados de la evaluación de las instituciones educativas se diseminen en toda la sociedad.

 

La apertura participativa  induce mayor adhesión y compromiso con la escuela y permite identificar recursos en la comunidad que pueden contribuir a sus procesos de mejora.

 

Cuando no permitimos que afloren nuestros problemas, generalmente provocamos otros más graves, sin embargo, cuando los enfrentamos y procuramos ser transparentes, los problemas pierden fuerza porque los atacamos de raíz.

 

Afrontar un problema difícil a menudo requiere ver donde se encuentra el punto de apalancamiento, es decir, un cambio que, con un mínimo esfuerzo, llevaría a una mejora significativa y duradera. En el caso de la educación, muchos esfuerzos se han llevado a cabo buscando mejoras substanciales, sin que hayan tenido mucho éxito. La mayoría de estos intentos se han dirigido hacia el interior del sistema educativo  (mejorar instalaciones, programas de capacitación de profesores, actualización de textos, uso de tecnologías de información)  pero no han involucrado a los padres y a la sociedad civil.

 

Consideramos que la información, objetiva, clara y transparente, sobre el desempeño de las escuelas es precisamente la palanca que puede generar una creciente participación, a la vez responsable y exigente, de parte de los padres y de las organizaciones sociales en los procesos de mejora de las escuelas. Esta idea la podemos expresar gráficamente en la siguiente forma:

 

 

 

La ventaja de este planteamiento estriba en el hecho de que no depende de que se involucre la mayoría de los padres, basta que un porcentaje pequeño (del 5 al 10%) analicen la información y asuman la responsabilidad de actuar, para que se generen procesos de cambio en las instituciones educativas.

 

Esto es congruente con el principio de que, para cambiar un sistema, hay que empezar por modificar su parte más débil, porque todo sistema funciona tan bien como su eslabón más endeble.

 

En el caso de la educación pública, los padres carecen de poder efectivo para elegir la escuela de sus hijos y para participar en las decisiones escolares. En la Encuesta de Opinión de los Padres sobre la Educación Básica que llevamos a cabo conjuntamente con Alduncin y Asociados, el 50% de los padres de las escuelas públicas manifestaron no exigir a la escuela una mejor educación por temor a represalias.

El proporcionar información a los padres los fortalece en su capacidad de elección, voz y participación.

 

Es interesante imaginarnos el escenario de lo que sucedería si los padres tuviesen información sobre las evaluaciones que se hacen respecto al desempeño académico de las escuelas. Para ser relevante, la información deberá basarse en evaluaciones respecto a estándares nacionales, incluso internacionales,  de tal manera que cada escuela sea comparada en relación a los resultados obtenidos por otras escuelas en su municipio, estado y respecto al estándar nacional (1). Supongamos que un padre de familia al recibir la información se percata que la escuela a la que va su hijo está en los últimos lugares y que existen otras escuelas públicas en su localidad que obtuvieron resultados significativamente superiores. Su primer impulso será cambiar a su hijo (a) a alguna de las mejores escuelas y, de no lograrlo, buscará manifestar su inconformidad con el director y los profesores de su escuela.

 

Lo anterior pondrá en marcha un proceso de mayor exigencia  que motivará a maestros y directores a mejorar su desempeño.

 

La práctica de la evaluación ha avanzado en nuestro país. A nivel de la educación básica, la Dirección General de Evaluación de la Secretaría de Educación Pública ha aplicado cada año, a partir de 1994, exámenes a aproximadamente 600 mil docentes y a siete millones de alumnos. Se ha progresado, por lo tanto, en la elaboración de instrumentos de medición y en la logística de aplicación masiva.

 

Respecto a la Educación Media Superior y Superior, el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL) inició sus procesos de evaluación hace cinco años, aplicando exámenes a los egresados de secundaria para su ingreso a la educación media superior y a los candidatos a ingresar a la educación superior. Cabe mencionar que el CENEVAL ha publicado los resultados de los exámenes  que aplica anualmente.

    

Finalmente, la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), ha establecido requisitos  de calidad para el ingreso a la Federación, los cuales son verificados a través del sistema de inspección por parte de instituciones pares.

 

El Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A.C. considera que la tarea pendiente es insistir en que se efectúen cabalmente los procesos de evaluación y en la  divulgación amplia de los resultados de las evaluaciones que se llevan a cabo en el nivel básico, información que debe ser presentada en un formato que facilite a la sociedad civil contar con elementos de juicio objetivos respecto a la calidad de las escuelas.

 

Consideramos que las evaluaciones actuales deberían complementarse con inspecciones a las escuelas, a fin de incluir, no sólo indicadores de desempeño académico, sino también de la formación y de la cultura en valores que se vive en la institución. El propósito de la visita de inspección es generar información que ayude a la escuela mejorar.

 

En el Reino Unido, el sistema de inspección depende de la Oficina de Estándares Educativos, la cual es independiente del Ministerio de Educación. Cada inspección culmina en un reporte público. Se involucra a los padres  al ser invitados a la reunión previa a la inspección y al recibir un sumario del reporte final.

 

La propuesta de que debe existir una amplia diseminación de los resultados de las evaluaciones de las escuelas, se enmarca en la corriente de pensamiento que afirma el derecho a la información del ciudadano  en relación a la gestión pública. Actualmente, son ya 15 los países que han promulgado leyes que garantizan al ciudadano el acceso a la información del gobierno,  con lo cual promueven la transparencia en su actuación.

En Inglaterra, el Partido Laborista basó su campaña en la promesa de que su gobierno sería más abierto y responsable ante la ciudadanía. En palabras de Tony Blair:

 

En una democracia madura el primer derecho reconocido a un ciudadano debería ser el derecho a la información”.

 

En nuestra nación, la Ley General de Educación establece, en su Artículo 31, la obligación de las autoridades educativas de dar a conocer  a los maestros, alumnos, padres de familia y a la sociedad en general, los resultados de las evaluaciones que realicen, así como toda información global que permita medir el desarrollo y los avances de la educación en cada entidad federativa. Por desgracia las autoridades no han cumplido con esta obligación. Tampoco han divulgado los resultados que obtuvo  nuestro país en el Tercer Estudio Internacional de Matemática y Ciencia, véase recuadro.

 

TERCER ESTUDIO INTERNACIONAL DE MATEMÁTICAS Y CIENCIA

·        En 1995, se llevó a cabo el Tercer Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencia con la participación de 45 países, entre ellos México.         

·        Se aplicaron cuestionarios prueba a tres poblaciones escolares, niños de 9 años, alumnos de 13 años y estudiantes de tercero de secundaria.

·        La SEP no permitió la publicación de los resultados obtenidos por los alumnos de nuestro país.

Fuente: International Association for the Evaluation of Educational Achievement – “Mathemathics Achievement in the Middle School Years”. Noviembre, 1996 –www.csteep.bc.edu/timss

 

El otro gran obstáculo para el mejoramiento de la educación proviene del reducido ámbito de decisión que tienen las escuelas. En efecto las escuelas públicas no pueden decidir sobre el contenido de los programas de estudio, la contratación de maestros, la selección de libros de texto, la capacitación de los docentes, el tiempo asignado a cada materia, etc.

 

Las consecuencias se reflejan en que a medida que se aleja de la escuela el centro de decisión, se pierde la información necesaria para llevar a cabo una gestión eficiente, además de que se dificulta la rendición de cuentas de la escuela a la comunidad.

 

Una mayor autonomía escolar promoverá la innovación escolar y la capacidad de la escuela para dar respuesta a las demandas de los padres.

 

AUTONOMÍA ESCOLAR

 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El modelo de cambio que se propone tiene por lo tanto dos grandes palancas: la difusión de la información sobre el desempeño de la escuela y el incremento de la autonomía escolar a nivel escuela.

 

SÍNTESIS DEL MODELO

 

 

Propuestas de Acción:

 

·        Desarrollar, con la participación de la sociedad civil, estándares de conocimientos y de habilidades para cada grado escolar de la educación básica y media. Difundir estos estándares a toda la sociedad.

 

·        Cumplir con el artículo 31 de La Ley General de Educación que establece, como una obligación de las autoridades educativas, difundir a los padres de familia y a la sociedad en general el resultado de las evaluaciones que realicen. Lo anterior debe incluir los resultados de las evaluaciones Internacionales en las que participe nuestro país.

 

·        Crear un organismo independiente de la Secretaria de Educación Pública que lleve a cabo las evaluaciones e inspecciones de las escuelas de nivel básico y difunda los resultados a las propias escuelas y a la sociedad civil.

 

·        Profundizar los procesos de descentralización a fin de promover una mayor autonomía a nivel escuela, de tal forma que se incremente la capacidad de decisión de los directores de escuela en las áreas que determinan la calidad de la educación.

 

Evaluación, información, transparencia y rendimiento de cuentas  son los conceptos clave que deberemos promover en los sectores público y privado, imprescindibles para favorecer y lograr una efectiva transformación de nuestra sociedad.

 

Nota

 

(1)     En la II Cumbre de las Américas, Reunión Hemisférica de Ministros de Educación, celebrada en Mérida en febrero de 1998, los Ministros del Hemisferio allí reunidos propusieron:

Mejorar la calidad de la educación de modo que proporcione a las personas una formación ética y para la democracia que parta de una clara concepción de la dignidad humana, y que tenga como meta el bien de todos; que garantice un desempeño inteligente, responsable y crítico; que dote de habilidades flexibles frente a las transformaciones tecnológicas y del mercado laboral, y que prepare suficientemente para contribuir a la innovación científica y tecnológica en el hemisferio.

 

Instituir estándares nacionales y regionales de calidad de la educación y estrategias para evaluar el desempeño de los distintos agentes educativos conforme a ellos, así como,

 
Establecer un sistema de indicadores comunes que posibilite comparaciones a nivel hemisferio.

 


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