(PARTE 1)

José Manuel Alvarez Manilla (*)

La mirada retrospectiva a los años del siglo que fenece entre estertores, permite ver el cambio de panorama mundial y nacional.  En el mundial, destaca el surgimiento y la fractura del bloque socialista; la ampliación de la brecha ente países industrializados y países “emergentes”; el desarrollo de las nuevas tecnologías que han posibilitado la globalización y sus efectos, tanto benéficos como indeseables.

 

En el panorama nacional, está en primero término, el modelo de desarrollo que tuvo como requisito el proteccionismo y que influenció en gran medida el cambio demográfico, cuya característica primaria ha sido el crecimiento natural de la población, atribuible, primero, a la mejoría, sin duda alguna diferencial y desigual, de la calidad de vida de las poblaciones mexicanas y, en segundo, a la acción de la salud pública.

 

Aumentos cuantitativos

Dentro de este contexto, la educación, por un lado ha jugado un papel trascendente y, por otro, ha dejado al mismo tiempo de jugar otros papeles también trascendentes. Lo que más destaca en el aspecto educativo en el cambio de la situación entre el principio y el final del siglo, es el aumento de cobertura, es decir el aumento de los años de escolaridad promedio y el aumento del número de las personas incluidas en el sistema escolar. Dentro de los factores clave para la extensión de cobertura se pueden nombrar los siguientes: El libro de texto gratuito, la construcción de escuelas y la formación de profesores. Se puede recalcar que el énfasis ha estado en lo cuantitativo.

 

Desaciertos

En lo cualitativo, es posible entrever que el aspecto más promisorio para el desarrollo del sistema escolar es la “federalización” de la educación.

También han incidido en la educación los factores estructurales y desaciertos. Entre los primeros está la centralización de la decisión en educación derivada de la concentración política; el sindicalismo, criatura golem de la estructura política corporativa, que también estará presente en el arranque del siglo XXI.

 

Entre los desaciertos están la experimentación en gran escala, como la inducción de la enseñanza del español por medio de la gramática estructural y de la matemática a través de los conjuntos, o el vaivén entre el currículo organizado por materias o por áreas, que han ocasionado grandes rezagos cualitativos y que han afectado, y seguirán afectando aún después de su paso por la escuela y hacia el siglo XXI, a numerosas generaciones de mexicanos, amen de haber abierto la brecha generacional entre los padres y los hijos, y aun de numerosos profesores.  

Deficiente orientación vocacional

Un problema latente esta dado por el flujo de estudiantes, particularmente hacia los niveles postbásicos. A este respecto es necesario reconocer de nuevo el esfuerzo cuantitativo que se manifiesta en una matrícula de tendencia creciente en todos los niveles escolares lo cual es un esfuerzo de gran magnitud y de gran envergadura económica.

 

Sin embargo, un problema relacionado con los flujos de estudiantes en el sistema, es la eficiencia. Por cada estudiante egresado de cada ciclo, una proporción de estudiantes no lo concluyen lo cual incrementa el costo a cifras multimillonarias. Existe un desconocimiento de las causas del abandono y de la reprobación escolar.

 

La orientación vocacional que se realiza es inefectiva, ya que, como se puede demostrar con evidencias sólidas, los orientadores no son profesionales debido a la forma como se les recluta. Tienen un papel “borroso” y su estatus dentro de las escuelas es bajo. Todo esto se refleja en la eficiencia de los ciclos más avanzados. Los orientadores además carecen de los instrumentos profesionales para realizar un trabajo efectivo.

 

Una asignatura pendiente

Sin embargo, la gran asignatura pendiente del siglo XX, es la rendición de cuentas. Podemos considerar a la rendición de cuentas  el nudo gordiano del sistema educativo. A partir de una rendición de cuentas podrían realizarse las intervenciones necesarias para mejorar la parte cualitativa del sistema educativo. Se puede reiterar que, sin desconocer el esfuerzo cuantitativo, y sin cejar en él, es necesario emprender el esfuerzo en lo cualitativo, ya que de ello depende que la educación rinda los beneficios que se esperan de ella.

 

-------------------------------------------------

Colaboración del IFIE (Instituto de Fomento e Inverstigación Educativa, A.C., para encontrar más información del Instituto visite en su página Web: www.ifie.edu.mx

(*)El autor es el presidente del Instituto de Evaluación en Gran Escala (iege@prodigy.net.mx)  y miembro del Consejo Académico del Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A.C.

 

 

 

email: ifiemex@yahoo.com.mx
Av. de la Paz 57, local 35,
San Angel, México D.F.
Teléfono: (015) 550 96 19
Tel/Fax:(015) 550 64 31