La
mirada retrospectiva a los años del siglo que fenece entre estertores, permite
ver el cambio de panorama mundial y nacional.
En el mundial, destaca el surgimiento y la fractura del bloque
socialista; la ampliación de la brecha ente países industrializados y países
“emergentes”; el desarrollo de las nuevas tecnologías que han posibilitado
la globalización y sus efectos, tanto benéficos como indeseables.
En
el panorama nacional, está en primero término, el modelo de desarrollo que
tuvo como requisito el proteccionismo y que influenció en gran medida el cambio
demográfico, cuya característica primaria ha sido el crecimiento natural de la
población, atribuible, primero, a la mejoría, sin duda alguna diferencial y
desigual, de la calidad de vida de las poblaciones mexicanas y, en segundo, a la
acción de la salud pública.
Dentro de este contexto, la educación, por un lado
ha jugado un papel trascendente y, por otro, ha dejado al mismo tiempo de jugar
otros papeles también trascendentes. Lo que más destaca en el aspecto
educativo en el cambio de la situación entre el principio y el final del siglo,
es el aumento de cobertura, es decir el aumento de los años de escolaridad
promedio y el aumento del número de las personas incluidas en el sistema
escolar. Dentro de los factores clave para la extensión de cobertura se pueden
nombrar los siguientes: El libro de texto gratuito, la construcción de escuelas
y la formación de profesores. Se puede recalcar que el énfasis ha estado en lo
cuantitativo.
En lo cualitativo, es posible entrever que el aspecto
más promisorio para el desarrollo del sistema escolar es la “federalización”
de la educación.
También han incidido en la educación los factores
estructurales y desaciertos. Entre los primeros está la centralización de la
decisión en educación derivada de la concentración política; el
sindicalismo, criatura golem de la
estructura política corporativa, que también estará presente en el arranque
del siglo XXI.
Entre los desaciertos están la experimentación en
gran escala, como la inducción de la enseñanza del español por medio de la
gramática estructural y de la matemática a través de los conjuntos, o el vaivén
entre el currículo organizado por materias o por áreas, que han ocasionado
grandes rezagos cualitativos y que han afectado, y seguirán afectando aún
después de su paso por la escuela y hacia el siglo XXI, a numerosas
generaciones de mexicanos, amen de haber abierto la brecha generacional entre
los padres y los hijos, y aun de numerosos profesores.
Un problema latente esta dado por el flujo de
estudiantes, particularmente hacia los niveles postbásicos. A este respecto es
necesario reconocer de nuevo el esfuerzo cuantitativo que se manifiesta en una
matrícula de tendencia creciente en todos los niveles escolares lo cual es un
esfuerzo de gran magnitud y de gran envergadura económica.
Sin embargo, un problema relacionado con los flujos
de estudiantes en el sistema, es la eficiencia. Por cada estudiante egresado de
cada ciclo, una proporción de estudiantes no lo concluyen lo cual incrementa el
costo a cifras multimillonarias. Existe un desconocimiento de las causas del
abandono y de la reprobación escolar.
La orientación vocacional que se realiza es
inefectiva, ya que, como se puede demostrar con evidencias sólidas, los
orientadores no son profesionales debido a la forma como se les recluta. Tienen
un papel “borroso” y su estatus dentro de las escuelas es bajo. Todo esto se
refleja en la eficiencia de los ciclos más avanzados. Los orientadores además
carecen de los instrumentos profesionales para realizar un trabajo efectivo.
Sin embargo, la gran asignatura pendiente del siglo
XX, es la rendición de cuentas. Podemos considerar a la rendición de cuentas
el nudo gordiano del sistema educativo. A partir de una rendición de
cuentas podrían realizarse las intervenciones necesarias para mejorar la parte
cualitativa del sistema educativo. Se puede reiterar que, sin desconocer el
esfuerzo cuantitativo, y sin cejar en él, es necesario emprender el esfuerzo en
lo cualitativo, ya que de ello depende que la educación rinda los beneficios
que se esperan de ella.
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Colaboración
del IFIE (Instituto de Fomento e Inverstigación Educativa, A.C., para encontrar
más información del Instituto visite en su página Web: www.ifie.edu.mx
(*)El autor es el presidente del Instituto de Evaluación en Gran Escala (iege@prodigy.net.mx) y miembro del Consejo Académico del Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A.C.
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