Información, participación y autonomía |
| Por Pablo
Escandón Cusi REFORMA |
(06 Agosto 1999).- Los resultados de los exámenes que aplica el Centro Nacional de Evaluación (Ceneval) a los egresados de secundaria que aspiran a ingresar al nivel medio superior han sido históricamente muy bajos (medias inferiores al 50 por ciento de aciertos). Lo anterior nos impulsa a mejorar substancialmente la calidad de la educación básica de nuestro país. Algunas de las causas del bajo rendimiento escolar se encuentran en los siguientes factores:
-- La ausencia de una cultura de evaluación educativa que informe a las escuelas y a los padres del desempeño académico. En este sentido, es un cometido del gobierno el establecer mecanismos de vigilancia mediante evaluaciones estandarizadas que se sustenten en el cumplimiento de normas, conocimientos, valores, actitudes, competencias, habilidades intelectuales, hábitos, etcétera. logrados en los planteles en un determinado periodo de tiempo. Esto permitiría contar con los elementos necesarios para la toma de decisiones y el establecimiento de estrategias para lograr metas a corto y mediano plazo, atacando, de esta forma, las deficiencias. La evaluación estandarizada es propicia ya que permite comparar el servicio que brindan las instituciones con base en criterios con validez universal.
-- Insuficiente participación de los padres de familia y de la sociedad, en general, en la educación. El escaso interés y participación de los padres en la vida escolar se debe, en parte, a que los consejos de participación social son prácticamente inoperantes y a que las asociaciones de padres de familia influyen poco en la vida de la escuela. Además ocurre que muchas veces los propios padres de familia no estamos informados del desempeño de la escuela en su conjunto. El contar con información adecuada permitiría comparar los resultados de la escuela de nuestros hijos con otras de la localidad y estado y de esta forma tener elementos para exigir una mejor educación. Los padres deberían tener la libertad de escoger el servicio educativo con base en la calidad de la educación que ofrecen las escuelas. Lo anterior se lograría si parte del gasto público educativo se asignase directamente a los padres. Este esquema de "vales" o "vouchers" educativos funciona ya en algunos países. Una alternativa es que el gobierno asigne presupuesto a las escuelas en función del número de alumnos que atiende. Ambos esquemas provocarían competencia entre plantes y estimularían la participación de la sociedad y la innovación educativa.
-- Limitadas capacidades de decisión de los directores de las escuelas públicas. Hoy las limitaciones de las escuelas no permiten que los directores ejerzan su juicio profesional ni su creatividad en el mejoramiento de la educación. En general, los directores tienen escaso o nulo control sobre la remuneración o selección de su personal y carecen de recursos para contratar servicios de apoyo o experimentar con nuevas técnicas pedagógicas. No es claro sobre quién recae la responsabilidad por el desempeño de las escuelas. Tampoco la manera en que interactúan gobierno, sindicatos y maestros conduce a resultados satisfactorios. Información, participación y autonomía escolar forman el trinomio indispensable para transformar a los padres en usuarios informados y exigentes, y a las escuelas en organizaciones eficientes y responsables ante la sociedad. El autor es presidente del Consejo Directivo del Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A.C. |
![]()
email: ifiemex@yahoo.com.mx
Av. de la Paz 57, local 35,
San Angel, México D.F.
Tel/Fax: 5550 64 31
Teléfono: 5550 96 19