INDICE
Prólogo
El jurado del certamen "Alfonso Reyes sobre Educación y Valores", convocado en 1993 por el Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A.C., otorgó el promer premio de eses concurso a la investigación realizada por José Huerta Ibarra y Martha Ezcurra, que el lector tiene en sus manos.
Así pues, la publicación de este estudio no sólo lo pondrá al alcance de los especialistas que han deseado conocer esta obra desde que fue premiada; sino también de numerosos educadores, investigadores y diseñadores de planes y programas de estudios, que seguramente se interesarán en adquirirla. Sin duda su publicación era indispensable, pues una mayor difusión de la metodología y de los resultados de la investigación de Huerta y Ezcurra contribuirá en forma significativa a la construcción del conocimiento relativo a los procesos a través de los cuales son formados los valores éticos en los niños que asisten a las escuelas primarias de nuestro país.
Desde mi punto de vista, existen por lo menos cuatro razones por las cuales esta publicación será de consulta obligatoria para todos los interesados en el estudio de los procesos arriba mencionados. Estos son: lo novedoso de su objeto de estudio, las aportaciones metodológicas, la validación del modelo diseñado para analizar el desarrollo valoral y el análisis de las implicaciones que podrán tener sus resultados para la elaboración de los planes y los programas de estudio de las escuelas primarias.
En primer lugar, esta investigación contiene uno de los primeros análisis que se han efectuado acerca del desarrollo valoral de nuestros educandos. Ciertamente, otros autores habían estudiado las pautas conforme a las cuales se distribuyen determinados valores éticos entre diversos sectores de nuestra población. Sin embargo, estos datos (que habían sido generados a través de diversas encuestas, entre las que se encuentra las de E. Alducin y de M. Basáñez que citan los autores en su texto) fueron publicados en forma fundamentalmente descriptiva, ya que las encuestas mencionadas no fue- ron diseñadas con la intención de escudriñar los procesos generadores de los valores que se propusieron observar.
En segundo lugar, esta investigación contiene importantes aportaciones de carácter metodológico ya que sus autores proponen alternativas para superar dos limitaciones que ellos observaron en los indicadores de las etapas del desarrollo moral que habían sido propuestos por otros autores (como E. Kohlberg y J. Rest).
Al respecto cabe mencionar, que sólo una de esas limitaciones -la cual se refiere a que los indicadores desarrollados por los autores citados no pueden considerarse como universales porque el desarrollo moral no tiene la misma orientación, ni sigue la misma ruta, cuando las personas son, por ejemplo, de diversos género- había sido señalada previamente (por C. Guilligan). Para superar este problema, los autores de este libro proponen analizar-los valores tomando en cuenta un concepto (al que ellos asignan la denominación de "régimen de verdad"), relacionado con el ámbito sociocultural al interior del cual cada valor adquiere su significa-do específico. La segunda de las limitaciones observadas por Huerta y Ezcurra (la cual, por cierto, es más profunda) fue detectar por primera vez por estos autores. Ellos encuentran, en efecto, que "los temas kohlbertianos (al no ser proposiciones lógicas) no constituyen un sistema", por lo que las posibilidades de sistematización de la taxonomía resultante son particularmente difíciles.
Para superar este problema, Huerta y Ezcurra desarrollan la fundamentación teórica de un conjunto de criterios que ellos proponen para sustituir a los integrantes de la taxonomía de Kohlberg. A través de la aplicación de la lógica operatoria de J. Piaget, los autores logran demostrar que dichos criterios constituyen acciones interiorizadas, efectuadas según correspondencias interindividuales, susceptibles de una coordinación equilibrada, tanto nivel del pensamiento individual, como en los intercambios entre los individuos.
En tercer lugar, conviene señalar que los autores llevan a cabo un estudio piloto (basado por tanto en una muestra de tamaño reducido), cuyos resultados coadyuyan a validar empíricaniente la taxonomía resultante de la aplicación de la lógica arriba mencionada. Sin duda, los resultados así obtenidos invitarán a otros investigadores de la educación (y a estudiantes de posgrado que se estén preparando para el ejercicio de esta profesión) a realizar nuevos estudios de campo que permitan seguir examinando, en ámbitos socioculturas cada vez más amplios, la validez del modelo propuesto por los autores de este estudio.
Por último, como lo hice notar más arriba, el estudio contiene una interesante discusión acerca de las implicaciones que pueden tener sus resultados para el diseño curricular de educación primaria. Considero pertinente subrayar que, entre otras cosas, los autores hacen notar la necesidad de que el desarrollo moral parta del conocimiento de ese proceso, es decir, de la consideración de las pautas a través de las cuales los estudiantes de diferentes edades comprenden y viven cada valor. También señalan la necesidad de que los profesores diseñen situaciones de aprendizaje en las cuales las ideas morales de los diversos alumnos puedan ser confrontadas entre si. Además, los investigadores hacen notar la importancia que tiene el que los Profesores consideren el desarrollo de diversos criterios morales cuya interrelación favorece el avance a los estadios sucesivos; así como la conveniencia de que los docentes aprovechen todas las situaciones que puedan contribuir al desarrollo moral individual y social de sus alumnos.
Carlos Muñoz Izquierdo Febrero, 1997. |
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