Existen numerosas propuestas
tendientes a mejorar la calidad de la educación en el país: capacitación
permanente de maestros, actualización
y relevancia del currículo, incremento
en el tiempo de enseñanza, mejoras en las instalaciones,
descentralización de la educación, incremento en el gasto educativo...
Sin embargo todos han olvidado un punto fundamental: la evaluación de la
Educación y la difusión de esos resultados.
Ciertamente, hay información
de las acciones tomadas en relación a los insumos de los procesos
educativos (por ejemplo, libros de texto distribuidos y porcentaje del gasto del
gobierno destinado a educación); sin embargo, se desconoce un elemento fundamental
que es el desempeño académico de cada escuela y cómo compara éste con
el de escuelas semejantes.
Consideramos, por lo tanto,
que un proyecto enfocado a la evaluación
de las instituciones educativas y
la diseminación
de los resultados a la sociedad civil, constituyen
un campo fértil de investigación y de estudio, con un alto potencial de
movilización de los esfuerzos sociales para mejorar la educación.
Cada vez se reconoce más, a
lo largo y ancho de la geografía mundial,
el importante papel de la evaluación como elemento que contribuye en la
mejora de los procesos educativos. La evaluación
permite identificar las áreas
de oportunidad, así como dimensionar los esfuerzos que hay que realizar para
alcanzar estándares de desempeño académico. La evaluación, proporciona, además,
dirección a los esfuerzos, incentiva a un mejor desempeño, promueve la
innovación y contribuye a que se formulen objetivos estratégicos y planes de
acción.
La
información, objetiva, clara y transparente, sobre el desempeño de las
escuelas es precisamente la palanca que puede generar una creciente participación,
a la vez responsable y exigente, de parte de los padres y de las organizaciones
sociales en los procesos de mejora de las escuelas.
Para ser relevante, la
información deberá basarse en evaluaciones
respecto a estándares nacionales, incluso internacionales, de
tal manera que cada escuela sea comparada en relación a los resultados
obtenidos por otras escuelas en su municipio, estado y respecto al estándar
nacional.
El Instituto
de Fomento e Investigación Educativa considera que la tarea más urgente
es insistir en que se efectúen cabalmente los procesos de evaluación y
en la divulgación amplia de los resultados de las evaluaciones que
se llevan a cabo en el nivel básico, información que debe ser presentada
en un formato que facilite a la sociedad civil contar con elementos de juicio objetivos respecto a la calidad de las escuelas.
Las
evaluaciones actuales deberían complementarse con inspecciones a las escuelas, a
fin de incluir, no sólo indicadores de desempeño académico, sino también de
la formación y de la cultura en valores que se vive en la institución. El
propósito de la visita de inspección es generar información que ayude a la
escuela a mejorar.
En el Reino Unido, el sistema
de inspección depende de la Oficina de Estándares Educativos, la cual es
independiente del Ministerio de Educación. Cada inspección culmina en un reporte
público. Se involucra a los padres al
ser invitados a la reunión previa a la inspección y al recibir un sumario del
reporte final.
La propuesta de que debe
existir una amplia diseminación de los resultados de las evaluaciones de las
escuelas, se enmarca en la corriente de pensamiento que afirma el derecho a
la información del ciudadano en
relación a la gestión pública. Actualmente, son ya 15 los países que han
promulgado leyes que garantizan al
ciudadano el acceso a la información del gobierno, con
lo cual promueven la transparencia en su actuación.
En nuestra nación, la Ley
General de Educación establece, en su Artículo 31, la
obligación de las autoridades educativas de dar a conocer a los maestros, alumnos, padres de familia y a la sociedad en
general, los resultados de las
evaluaciones que realicen, así como toda información global que permita
medir el desarrollo y los avances de la educación en cada entidad federativa.
Por desgracia las autoridades no han cumplido con esta obligación.
·
Desarrollar, con la participación de la sociedad
civil, estándares de conocimientos y de habilidades para cada grado escolar de
la educación básica y media. Difundir estos estándares en toda la sociedad.
·
Cumplir con el Artículo 31 de la Ley General de
Educación que establece, como una obligación de las autoridades educativas,
difundir a los padres de familia y a la sociedad en general, el resultado de las evaluaciones que realicen. Lo anterior
debe incluir los resultados de las evaluaciones internacionales en las que
participe nuestro país.
·
Crear un organismo independiente de la Secretaría
de Educación Pública que lleve a cabo las evaluaciones e inspecciones de las
escuelas de nivel básico y que difunda los resultados a las propias escuelas y
a la sociedad civil.
·
Profundizar los procesos de descentralización a
fin de promover una mayor autonomía a nivel escuela.
Evaluación,
información, transparencia y rendimiento de cuentas son
los conceptos clave que deberemos promover en los sectores público y privado,
imprescindibles para favorecer y lograr una efectiva transformación de nuestra
sociedad.
(*) Presidente Ejecutivo del
Instituto de Fomento e Investigación Educativa (IFIE)
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email: ifiemex@yahoo.com.mx
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San Angel, México D.F.
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