Mtro. Francisco Mendoza (*)

Agosto del 2000

  

Existen numerosas propuestas tendientes a mejorar la calidad de la educación en el país: capacitación permanente de maestros,  actualización y relevancia del currículo,  incremento en el tiempo de enseñanza, mejoras en las instalaciones,  descentralización de la educación, incremento en el gasto educativo... Sin embargo todos han olvidado un punto fundamental: la evaluación de la Educación y la difusión de esos resultados.

 

Ciertamente, hay información  de las acciones tomadas en relación a los insumos de los procesos educativos (por ejemplo, libros de texto distribuidos y porcentaje del gasto del gobierno destinado a educación); sin embargo, se desconoce un elemento fundamental  que es el desempeño académico de cada escuela y cómo compara éste con el de escuelas semejantes.  

 

Consideramos, por lo tanto, que  un proyecto enfocado a la evaluación de las instituciones educativas   y la  diseminación de los resultados a la sociedad civil,  constituyen un campo fértil de investigación y de estudio, con un alto potencial de movilización de los esfuerzos sociales para mejorar la educación.

 

Cada vez se reconoce más, a lo largo y ancho de la geografía mundial,  el importante papel de la evaluación como elemento que contribuye en la mejora de los procesos educativos. La evaluación  permite identificar las áreas de oportunidad, así como dimensionar los esfuerzos que hay que realizar para alcanzar estándares de desempeño académico. La evaluación, proporciona, además, dirección a los esfuerzos, incentiva a un mejor desempeño, promueve la innovación y contribuye a que se formulen objetivos estratégicos y planes de acción.

 

La información, objetiva, clara y transparente, sobre el desempeño de las escuelas es precisamente la palanca que puede generar una creciente participación, a la vez responsable y exigente, de parte de los padres y de las organizaciones sociales en los procesos de mejora de las escuelas.

 

Para ser relevante, la información deberá basarse en evaluaciones respecto a estándares nacionales, incluso internacionales,  de tal manera que cada escuela sea comparada en relación a los resultados obtenidos por otras escuelas en su municipio, estado y respecto al estándar nacional.

 

El Instituto de Fomento e Investigación Educativa considera que la tarea más urgente  es insistir en que se efectúen cabalmente los procesos de evaluación y en la  divulgación amplia de los resultados de las evaluaciones que se llevan a cabo en el nivel básico, información que debe ser presentada en un formato que facilite a la sociedad civil contar con elementos de juicio objetivos respecto a la calidad de las escuelas.

 

Las evaluaciones actuales deberían complementarse con inspecciones a las escuelas, a fin de incluir, no sólo indicadores de desempeño académico, sino también de la formación y de la cultura en valores que se vive en la institución. El propósito de la visita de inspección es generar información que ayude a la escuela a mejorar.

 

En el Reino Unido, el sistema de inspección depende de la Oficina de Estándares Educativos, la cual es independiente del Ministerio de Educación. Cada inspección culmina en un reporte público. Se involucra a los padres  al ser invitados a la reunión previa a la inspección y al recibir un sumario del reporte final.

 

La propuesta de que debe existir una amplia diseminación de los resultados de las evaluaciones de las escuelas, se enmarca en la corriente de pensamiento que afirma el derecho a la información del ciudadano  en relación a la gestión pública. Actualmente, son ya 15 los países que han promulgado leyes que garantizan al ciudadano el acceso a la información del gobierno,  con lo cual promueven la transparencia en su actuación.

 

En nuestra nación, la Ley General de Educación establece, en su Artículo 31, la obligación de las autoridades educativas de dar a conocer  a los maestros, alumnos, padres de familia y a la sociedad en general, los resultados de las evaluaciones que realicen, así como toda información global que permita medir el desarrollo y los avances de la educación en cada entidad federativa. Por desgracia las autoridades no han cumplido con esta obligación.

 

Propuestas de Acción:

 

·        Desarrollar, con la participación de la sociedad civil, estándares de conocimientos y de habilidades para cada grado escolar de la educación básica y media. Difundir estos estándares en toda la sociedad.

 

·        Cumplir con el Artículo 31 de la Ley General de Educación que establece, como una obligación de las autoridades educativas, difundir a los padres de familia y a la sociedad en general,  el resultado de las evaluaciones que realicen. Lo anterior debe incluir los resultados de las evaluaciones internacionales en las que participe nuestro país.

 

·        Crear un organismo independiente de la Secretaría de Educación Pública que lleve a cabo las evaluaciones e inspecciones de las escuelas de nivel básico y que difunda los resultados a las propias escuelas y a la sociedad civil.

 

·        Profundizar los procesos de descentralización a fin de promover una mayor autonomía a nivel escuela.

 

Evaluación, información, transparencia y rendimiento de cuentas son los conceptos clave que deberemos promover en los sectores público y privado, imprescindibles para favorecer y lograr una efectiva transformación de nuestra sociedad.

 

 

(*) Presidente Ejecutivo del Instituto de Fomento e Investigación Educativa (IFIE)

 

 

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