
México,
D.F., a 29 de mayo del 2000.
Sr....
Candidato
a la Presidencia por el Partido ........
Presente
Estimado
.....
El
Instituto de Fomento e Investigación Educativa es una Asociación Civil cuyo
objetivo es promover investigaciones orientadas a mejorar la calidad de la
educación en nuestro país.
Nuestros
especialistas han analizado detenidamente su oferta política en el campo de
la educación y coinciden con usted en la necesidad de elevar sustancialmente
la calidad de la educación. Sin embargo, consideran que dicha propuesta deja
de lado un tema medular, básico para el desarrollo educativo del país.
La
propuesta que anexamos pone énfasis en la evaluación,
y difusión de resultados de los procesos educativos y en una mayor
descentralización que incremente la capacidad de decisión de los directores
de las escuelas de nivel básico.
En
base a las últimas investigaciones que hemos llevado a
cabo en el Instituto, el país estará incapacitado para la
competitividad global si no incrementa considerablemente la calidad educativa
durante el próximo sexenio. Información sobre el desempeño de las escuelas,
participación de los padres y de la sociedad civil en los procesos de mejora
escolar y mayor autonomía escolar forman el trinomio indispensable para
transformar a los padres en usuarios informados y exigentes, y a las escuelas
en organizaciones eficientes y responsables ante la sociedad.
Le
extiendo a nombre del Instituto una cordial invitación para que analice
nuestras propuestas y considere seriamente incluirlas en su proyecto de
programa de gobierno. Ponemos a su disposición los estudios a detalle de que
ha realizado el IFIE (www.ifie.edu.mx).
Agradeceremos
sus comentarios al respecto durante las próximas 3 semanas dado que hemos
asumido el compromiso de mantener informada a la opinión pública sobre la
postura de cada uno de los candidatos presidenciales sobre este tema.
En
espera de tener noticias suyas, quedo de usted atento y seguro servidor.
Cordialmente.
Lic.
Pablo Escandón Cusi
Presidente
del Consejo Directivo
Nuestro país atraviesa por una transición hacia la
democracia en donde se reconoce la creciente
importancia de la sociedad civil promotora del bien común. Es en ese tenor
que nuestro Instituto presenta un conjunto de propuestas que contribuyan a
construir un proyecto educativo que incluya, en forma importante, a los padres
de familia, al sector productivo y a las organizaciones civiles en el
mejoramiento de la calidad de educación.
Existen
numerosas propuestas tendientes a mejorar la calidad de la educación, entre las
que se mencionan, se encuentran la capacitación permanente de maestros, la
actualización y relevancia del currículo, el incremento en el tiempo de enseñanza,
las mejoras en las instalaciones, la descentralización de la educación y el
incremento en el gasto educativo, etc.. Sin
embargo, el IFIE encamina sus esfuerzos sobre una línea de investigación
diferente.
Si adoptamos la perspectiva
de que la educación concierne a todos
los sectores sociales y no sólo
al gobierno, nos percatamos de que la sociedad civil en realidad conoce poco
acerca del estado que guarda la educación pública.
Ciertamente, se le informa de las acciones tomadas en
relación a los insumos de los procesos educativos (por ejemplo, libros de texto
distribuidos y porcentaje del gasto del gobierno destinado a educación); sin
embargo, se desconoce un elemento fundamental
que es el desempeño académico de cada escuela y cómo compara éste con
el de escuelas semejantes. Tampoco tenemos mucha información acerca de los
conocimientos y habilidades que deben alcanzar los alumnos en cada grado
escolar.
Consideramos, por lo tanto, que
un proyecto enfocado a la evaluación
de las instituciones educativas y
la diseminación
de los resultados a la sociedad civil, constituyen
un campo fértil de investigación y de estudio, con un alto potencial de
movilización de los esfuerzos sociales para mejorar la educación.
Cada vez se reconoce más el importante papel de la
evaluación como elemento que contribuye en la mejora de los procesos
educativos. La evaluación permite
identificar las áreas de oportunidad, así como dimensionar los esfuerzos que
hay que realizar para alcanzar estándares de desempeño académico. La evaluación,
proporciona, además, dirección a los esfuerzos, incentiva a un mejor desempeño,
promueve la innovación y contribuye a que se formulen objetivos estratégicos y
planes de acción.
Estamos conscientes de que existen grupos que
perciben en forma negativa todo intento de evaluación, ya que consideran que se
exponen a la crítica, además de que desconfían del uso y la interpretación
que se dé a los resultados. Estas actitudes pueden superarse sí se comprende
que el resultado del proceso evaluativo permitirá una clara identificación
de problemas y necesidades en base a las cuales se podrán crear
mecanismos de apoyo a las escuelas que lo requieran.
Recordemos que cada vez existe un mayor consenso de
que las escuelas efectivas son
aquellas que se abren a la comunidad, que generan múltiples vínculos con los
padres de los alumnos y con las organizaciones sociales.
Por otro lado, la
colaboración sólo podrá ser eficaz a partir del conocimiento, por
todos los agentes sociales, de la
realidad que vive la escuela. De ahí la importancia de que los resultados
de la evaluación de las instituciones educativas se diseminen en toda la
sociedad.
La apertura
participativa induce mayor
adhesión y compromiso con la escuela y permite identificar recursos en la
comunidad que pueden contribuir a sus procesos de mejora.
Cuando no permitimos que afloren nuestros problemas,
generalmente provocamos otros más graves, sin embargo, cuando los enfrentamos y
procuramos ser transparentes, los problemas pierden fuerza porque los atacamos
de raíz.
Afrontar un problema difícil a menudo requiere ver
donde se encuentra el punto de
apalancamiento, es decir, un cambio que, con un mínimo esfuerzo, llevaría
a una mejora significativa y duradera. En el caso de la educación, muchos
esfuerzos se han llevado a cabo buscando mejoras substanciales, sin que hayan
tenido mucho éxito. La mayoría de estos
intentos se han dirigido hacia el interior del sistema educativo (mejorar
instalaciones, programas de capacitación de profesores, actualización de
textos, uso de tecnologías de información) pero no han involucrado a los padres y a la sociedad civil.
Consideramos
que la información, objetiva, clara y transparente, sobre el desempeño de las
escuelas es precisamente la palanca que puede generar una creciente participación,
a la vez responsable y exigente, de parte de los padres y de las organizaciones
sociales en los procesos de mejora de las escuelas.
La
ventaja de este planteamiento estriba en el hecho de que no depende de que se
involucre la mayoría de los padres, basta que un porcentaje pequeño (del 5 al
10%) analicen la información y asuman la responsabilidad de actuar, para que se
generen procesos de cambio en las instituciones educativas.
Esto es congruente con el principio de que, para
cambiar un sistema, hay que empezar por
modificar su parte más débil, porque todo sistema funciona tan bien como
su eslabón más endeble.
En el caso de la educación pública, los padres
carecen de poder efectivo para elegir la escuela de sus hijos y para participar
en las decisiones escolares. En la Encuesta de Opinión de los Padres sobre
la Educación Básica que llevamos a cabo conjuntamente con Alduncin y
Asociados, el 50% de los padres de las escuelas públicas manifestaron temor a
exigir a la escuela una mejor educación.
El
proporcionar información a los padres los fortalece en su capacidad de elección,
voz y participación.
Es interesante imaginarnos el escenario de lo que
sucedería si los padres tuviesen información sobre las evaluaciones que se
hacen respecto al desempeño académico de las escuelas. Para ser relevante, la
información deberá basarse en evaluaciones
respecto a estándares nacionales, incluso internacionales, de
tal manera que cada escuela sea comparada en relación a los resultados
obtenidos por otras escuelas en su municipio, estado y respecto al estándar
nacional. Supongamos que un padre de familia al recibir la información se
percata que la escuela a la que va su hijo está en los últimos lugares y que
existen otras escuelas públicas en su localidad que obtuvieron resultados
significativamente superiores. Su primer impulso será cambiar a su hijo (a) a
alguna de las mejores escuelas y, de no lograrlo, buscará manifestar su
inconformidad con el director y los profesores de su escuela.
Lo anterior pondrá en marcha un proceso de mayor
exigencia que motivará a
maestros y directores a mejorar su desempeño.
La práctica de la evaluación ha avanzado en nuestro
país. A nivel de la educación básica, la Dirección General de Evaluación de
la Secretaría de Educación Pública ha aplicado cada año, a partir de 1994,
exámenes a aproximadamente 600 mil docentes y a siete millones de alumnos. Se
ha progresado, por lo tanto, en la elaboración de instrumentos de medición y
en la logística de aplicación masiva.
Respecto a la Educación Media Superior y Superior,
el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL) inició
sus procesos de evaluación hace cinco años, aplicando exámenes a los
egresados de secundaria para su ingreso a la educación media superior y a los
candidatos a ingresar a la educación superior. Cabe mencionar que el CENEVAL ha
publicado los resultados de los exámenes que
aplica anualmente.
Finalmente, la Federación de Instituciones Mexicanas
Particulares de Educación Superior (FIMPES), ha establecido requisitos
de calidad para el ingreso a la Federación, los cuales son verificados a
través del sistema de inspección por parte de instituciones pares.
El Instituto
de Fomento e Investigación Educativa, A.C. considera que la tarea pendiente
es insistir en que se efectúen cabalmente los procesos de evaluación y en la divulgación
amplia de los resultados de las evaluaciones que se llevan a cabo en el nivel básico,
información que debe ser presentada en un formato que facilite a la sociedad
civil contar con elementos de juicio
objetivos respecto a la calidad de las escuelas.
Consideramos que las evaluaciones actuales deberían complementarse con inspecciones a
las escuelas, a fin de incluir, no sólo indicadores de desempeño académico,
sino también de la formación y de la cultura en valores que se vive en la
institución. El propósito de la visita de inspección es generar información
que ayude a la escuela mejorar.
En el Reino Unido, el sistema de inspección depende
de la Oficina de Estándares Educativos, la cual es independiente del Ministerio
de Educación. Cada inspección culmina en un reporte público. Se involucra a los padres al
ser invitados a la reunión previa a la inspección y al recibir un sumario del
reporte final.
La propuesta de que debe existir una amplia
diseminación de los resultados de las evaluaciones de las escuelas, se enmarca
en la corriente de pensamiento que afirma el derecho a la información del
ciudadano en relación a la
gestión pública. Actualmente, son ya 15 los países que han promulgado leyes
que garantizan al ciudadano el acceso a la información del gobierno, con
lo cual promueven la transparencia en su actuación.
En
Inglaterra, el Partido Laborista basó su campaña en la promesa de que su
gobierno sería más abierto y responsable ante la ciudadanía. En palabras de
Tony Blair:
“En una
democracia madura el primer derecho reconocido a un ciudadano debería ser el
derecho a la información”.
En nuestra nación, la Ley General de Educación establece, en su Artículo 31, la
obligación de las autoridades educativas de dar a conocer a
los maestros, alumnos, padres de familia y a la sociedad en general, los resultados de las evaluaciones que realicen, así como toda
información global que permita medir el desarrollo y los avances de la educación
en cada entidad federativa. Por desgracia las autoridades no han cumplido con
esta obligación.
El otro gran obstáculo para el mejoramiento de la
educación proviene del reducido ámbito de decisión que tienen las escuelas.
En efecto las escuelas públicas no pueden decidir sobre el contenido de los
programas de estudio, la contratación de maestros, la selección de libros de
texto, la capacitación de los docentes, el tiempo asignado a cada materia, etc.
Las consecuencias se reflejan en que a medida que se
aleja de la escuela el centro de decisión, se pierde la información necesaria
para llevar a cabo una gestión eficiente, además de que se dificulta la
rendición de cuentas de la escuela a la comunidad.
Una mayor autonomía escolar promoverá la innovación
escolar y la capacidad de la escuela para dar respuesta a las demandas de los
padres.
El modelo de cambio que se propone tiene por lo tanto
dos grandes palancas: la difusión de la información sobre el desempeño de la
escuela y el incremento de la autonomía escolar a nivel escuela.
Propuestas de
Acción:
·
Desarrollar,
con la participación de la sociedad civil, estándares de conocimientos y de
habilidades para cada grado escolar de la educación básica y media. Difundir
estos estándares a toda la sociedad.
·
Cumplir
con el artículo 31 de La Ley General de Educación que establece, como una
obligación de las autoridades educativas, difundir a los padres de familia y a
la sociedad en general el resultado de las evaluaciones que realicen.
Lo anterior debe incluir los resultados de las evaluaciones
Internacionales en las que participe nuestro país.
·
Crear un
organismo independiente de la Secretaria de Educación Pública que lleve a cabo
las evaluaciones e inspecciones de las escuelas de nivel básico y difunda los
resultados a las propias escuelas y a la sociedad civil.
·
Profundizar
los procesos de descentralización a fin de promover una mayor autonomía a
nivel escuela.
Evaluación,
información, transparencia y rendimiento de cuentas son los conceptos clave que deberemos promover en los sectores
público y privado, imprescindibles para favorecer y lograr una efectiva
transformación de nuestra sociedad.
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