NATURALEZA Y RAZÓN DE SER DEL IFIELic. Francisco Mendoza Trejo, Presidente Ejecutivo
En ocasiones, la
gente se pregunta qué es y para qué sirve un instituto de fomento e
investigación. Más aún; ¿en qué consiste realmente la tarea de fomentar e
investigar algo tan importante como la educación?. Durante los últimos diez
años, nuestro instituto ha estado dando respuesta, con acciones y resultados
concretos, a estas interrogantes. En el ámbito específico de nuestra
competencia, nos hemos dedicado a fomentar, es decir, a aumentar la actividad y
la intensidad de la educación en México. Asimismo, hemos propiciado
investigaciones de modo sistemático, con el propósito de aumentar los
conocimientos y las experiencias nacionales en este campo fundamental para el
desarrollo del país. Por otra parte,
cabría también preguntarse por qué es necesario seguir fomentando e
investigando la educación, cuando existen instituciones públicas y algunas
privadas que pueden tener también estas funciones. En nuestro caso, la
respuesta es muy precisa: el Instituto de Fomento e Investigación Educativa,
A.C., es la única institución no gubernamental que de manera independiente,
realiza investigaciones, estudios y trabajos, encaminados a influir y promover
la adopción de políticas nacionales que enriquezcan y eleven la calidad de la
educación mexicana en todos sus aspectos. Pero hay asimismo, otra contestación
de importancia: es urgente, diríamos decisivo, que nuestra educación mejore,
se transforme y adquiera el mayor nivel de excelencia posible. Y en ese empeño,
debemos participar todos los mexicanos, con responsabilidad, tesón, eficacia y
alto nivel científico y práctico. Es en realidad, la
vida misma del país y el mundo de nuestros días, la que nos demanda este
trascendental esfuerzo. En la actualidad, los mexicanos anhelamos vivir en una
sociedad próspera, segura y justa. Y aunque a veces tratamos de explicar los
problemas económicos y sociales que padecemos como una consecuencia de la
incompetencia y la corrupción de grupos y personas, tenemos que reconocer que
su verdadera raíz está en que nuestra educación familiar y escolar, que no ha
sabido formar a los hombres y mujeres íntegros, responsables y competentes que
México necesita. Para lograr la
modernización y el progreso sostenido del país, necesitamos de una educación
de amplia cobertura y elevada calidad. Como se sabe, la mano
de obra no calificada, barata y de amplia disponibilidad, puede constituir una
ventaja competitiva en algunas industrias, y esto sólo en forma temporal. Pero
este tipo de recurso laboral no puede ser la base de una economía moderna cada
vez más tecnificada, en un mercado globalizado de altos estándares de calidad. La columna vertebral
del desarrollo económico, de cara al siglo XXI, es la población con un alto
nivel de instrucción, que se califica y recalifica permanentemente y es, por lo
tanto, capaz de asimilar las innovaciones tecnológicas, con una elevada
capacidad competitiva. Desde otro punto de
vista, finalmente sabemos que la disponibilidad de materias primas como el
petróleo, no representa ya, por sí misma, una ventaja competitiva. La caída
sistemática de los precios de estas materias primas en los últimos años, ha
demostrado de manera palmaria, que la dependencia casi absoluta o primordial de
la explotación de estos recursos es un riesgo que pende, como la espada de
Damocles, sobre las cabezas y los estómagos de los ciudadanos de muchos
países. Los economistas, los
científicos, los sociólogos y los políticos, han llegado a la conclusión de
que sólo la formación de capital humano puede acelerar y garantizar el
desarrollo económico y social de las naciones. Muchos han comprendido que un
sistema educativo moderno y eficiente es el principal instrumento de la
competitividad contemporánea. Permítanme hacer una
analogía con la estrategia militar, en el sentido clásico de Clausewitz:
ningún país, por pacifista que sea, descuida la preparación de sus fuerzas
armadas, al tiempo que busca conocer las fortalezas y estrategias de sus
posibles contrincantes. Pues bien, nuestro actual campo de entrenamiento para
las batallas incruentas de hoy y mañana, es el salón de clase. Ahí es donde
se decide el futuro del país. Por desgracia,
desconocemos en gran medida lo que ocurre en ese campo de entrenamiento, en las
aulas donde se deben formar los futuros guerreros del saber y el bien hacer.
Carecemos de una cultura de evaluación que permita iniciar procesos de mejora
continua en nuestras instituciones educativas. La batalla se está dando con
escasa información, poca evaluación y prácticamente nula retroalimentación. No conocemos lo
suficiente sobre las políticas educativas de otros países que, preparándose
para el mañana, han instrumentado estrategias y están logrando excelentes
resultados en la formación de sus niños y jóvenes. Lo que es peor: cuando se
nos presenta la realidad educativa de otras naciones, se tiende a descalificar
sus programas como inaplicables para nuestras condiciones y características. En las siguientes
tablas se presentan las calificaciones promedio que obtuvieron trescientos mil
sustentantes en 1994. Como puede apreciarse, los resultados son desoladores. El
porcentaje promedio nacional de aciertos es del 41.60% con un rango que va del
51.57% en el extremo superior (caso de Jalisco) a 30.87% en el extremo inferior
(caso Morelos). Estos resultados no han cambiado significativamente en los
exámenes aplicados con posterioridad. EXAMEN NACIONAL DE
INGRESO A LA EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR
NACIONAL.- 41.60
Lamentablemente, se
carecen de indicadores y estadísticas fiables que nos ayuden a apreciar el
nivel de la formación moral que reciben los niños y jóvenes, tanto en la
familia como en la escuela. Sin embargo, el bajo rendimiento académico y la
deserción escolar nos permite suponer un bajo nivel de valores éticos
fundamentales, tales como la responsabilidad, perseverancia, laboriosidad y el
orden, para mencionar los más evidentes. En su artículo "Latino y
Angloamérica en las Encuestas de Valores", publicado en noviembre de 1996
en la Revista Este País, Miguel Basáñez, resume los resultados de una
encuesta aplicada en México, EE.UU. y Canadá en los años 1981 y 1991.
Construye un índice de liberalidad sexual, que comprende el grado de oposición
de la población encuestada a la homosexualidad, a la prostitución, al aborto y
al divorcio. (Véase la siguiente tabla). LIBERALIDAD SEXUAL
Como puede
apreciarse, el grado de oposición a estos factores se ha reducido
drásticamente en nuestra sociedad. En 1981 la población mexicana se oponía en
un 63%, índice que se redujo a un 42% en 1991. Canadá es el más liberal, ya
que pasa de 39% al 28%, mientras que EE.UU. cambia de 50 a 41%. La conclusión
es que la moral social de nuestro país está convergiendo con la de nuestros
vecinos del norte. Venimos sufriendo una
catástrofe silenciosa, como dice el Maestro Gilberto Guevara Niebla, que a
diferencia de lo que ocurre con la inseguridad pública, la contaminación
ambiental, la corrupción o los problemas de inflación y desempleo, los
desastres educativos son graduales, discretos y poco conocidos por los
ciudadanos. En 1982 el Lic. Fernando Solana expresaba la siguiente idea que
sigue siendo válida: "México tiene
las condiciones para convertirse en una gran nación. En una Nación
trabajadora, justa, solidaria y agradable. Hasta hoy un factor ha limitado su
desarrollo: el rezago educativo, rezago que se manifiesta en la limitación de
sus servicios educativos y en la calidad de los mismos. Nuestro diagnóstico es
que la educación ha sido, hasta ahora el factor limitante de nuestro verdadero
desarrollo. Por eso afirmamos que México puede llegar muy lejos, pero no más
allá de donde llegue su educación. México puede llegar sólo tan lejos como
llegue su educación" Por lo que se refiere
al rezago educativo, de personas de 15 años o más que no concluyeron su
instrucción básica, la cifra es enorme: 36 millones de mexicanos, es decir,
casi la tercera parte de la población no terminó la Secundaria. Creo que es
válido y urgente reconocer que el problema fundamental del país no es el
FOBAPROA, ni la inseguridad, sino este enorme rezago educativo que nos está
cerrando las posibilidades de competir sobre bases de mayor igualdad con
nuestros socios comerciales. El problema
educativo, debe ser prioritario en la conciencia y en la acción inmediata de
los mexicanos. Se trata de un asunto que compete no sólo al gobierno, sino a
toda la sociedad civil, a los padres de familia, empresas, medios de
comunicación, iglesia, en fin, a todos los que vivimos y amamos a esta gran
nación. Todos, conjuntamente, debemos esforzarnos por cerrar esta enorme brecha
educativa. Nos llevó 20 años en incrementar la escolaridad promedio de la
población de 5 años a 7 años. No podemos esperar otras dos décadas para
alcanzar una ya insuficiente escolaridad promedio de 9 años. Muchos son los
problemas que afectan a nuestro sistema educativo, por ejemplo la inequitativa
distribución del gasto. Las soluciones, sin embargo, no se alcanzan ni se
darán a base de simples medidas de sentido común, o debido a presiones de
grupos interesados en aspectos aislados. Sólo a través de la investigación
seria y sistemática se puede identificar las causas y establecer las líneas
que faciliten soluciones de fondo, armónicas, coherentes. Desde esta
perspectiva se fundó hace 10 años el Instituto de Fomento e Investigación
Educativa, A.C. (IFIE), con la misión de contribuir a mejorar las políticas y
las decisiones estratégicas en la educación, por medio de investigaciones que
orienten a la opinión pública, que aporten elementos de juicio para la toma de
decisiones y coadyuven a la formación de consensos. Las conclusiones de
nuestras investigaciones se basan en datos, hechos y análisis profundos, no en
ideologías. Así, el IFIE
responde a nuestra pregunta inicial. Sirve para proponer e impulsar cambios
fundamentales en la operación y organización del Sistema Educativo, en el
mediano y en el largo plazo. Investiga sobre la base de una metodología
científica y con el apoyo de la experiencia nacional e internacional más
avanzada. Ocupa un lugar especial en el grupo de instituciones del ramo, ya que
no se ocupa de promover soluciones a problemas inmediatos y de corto plazo, a
través de donativos a escuelas o de becas para un grupo de estudiantes, sino
que su visión es siempre estratégica y dirigida a lograr sinergias positivas
en sus propuestas. El IFIE fomenta, da
calor, propicia el aumento y la intensidad del esfuerzo educativo conforme su
visión global de la educación en el contexto de la sociedad mexicana, y a la
luz de la situación internacional. Su papel es ser catalizador de cambios
sustantivos en el sistema educativo, para lo cual auspicia y organiza
certámenes de investigación educativa a nivel nacional, así como foros
internacionales que crean conciencia de la necesidad de mejora y presentan
teorías, metodología y experiencias valiosas. Así por ejemplo, el Premio "Alfonso Reyes" para el que se presentaron 44 trabajos de investigación, demostró que en nuestro país había gran interés por investigar temas relativos a la educación moral. El Foro Internacional en Educación y Valores celebrado en 1994, contribuyó a promover a la educación moral como parte fundamental de la educación integral, cambiando el falso paradigma que identificaba a la primera con la educación religiosa, e impedía que en las escuelas públicas se impartiera una formación moral deliberada.
En cuanto a nuestros
proyectos en curso, cabe destacar la encuesta a nivel nacional que estamos
llevando a cabo, con la colaboración de Alduncin y Asociados, del grado de
satisfacción de los padres de familia en relación a la educación que reciben
sus hijos en las escuelas públicas y privadas de nivel primaria y secundaria. Estamos seguros que
los resultados de estos estudios contribuirán a mejorar la educación escolar
de nuestro país. También quiero hacer
mención que el 11 y 12 de marzo del próximo año tendrá lugar nuestro Cuarto
Foro Internacional, que se abocara al estudio de las relaciones entre la
Educación y la Economía. Próximamente recibirán información detallada sobre
este foro en el que nos gustaría contar con su asistencia. Entonces, ¿en qué
consiste realmente la tarea de fomentar e investigar algo tan importante como la
educación? Tal como lo hemos entendido en el IFIE, esta tarea consiste en
dedicarse seriamente, con rigor científico y conocimiento de la práctica, a la
noble aspiración de formar nuevas generaciones de mexicanos que sean ciudadanos
plenos, altamente preparados, capaces de enfrentar los retos tecnológicos y
sociales del porvenir, dignos, libres, pacíficos y justos. Nuestra tarea en el
IFIE es coadyuvar a que la educación abra las puertas del futuro de México, es
decir, abra las puertas a la ESPERANZA. |
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