8.1. Justificación.

 

La escuela, foco de la educación de calidad

 

Las reformas educativas que se han llevado a cabo en América Latina desde la década de los ochentas han tenido como preocupación central mejorar la cobertura, la calidad y equidad de los sistemas. En este momento, podemos hablar de la existencia de “dos generaciones” de reformas educativas.

 

La primera generación de reformas  (en los ochentas) estuvo centrada en la descentralización de los sistemas públicos, transfiriendo recursos y responsabilidades a las regiones y provincias para favorecer, principalmente, la eficiencia en el uso de los recursos y la accesibilidad y cobertura de la educación básica o primaria.

 

En los noventas, se da origen a las reformas de segunda generación, dirigidas hacia los modos de gestión del sistema, los procesos pedagógicos y los contenidos culturales que se transmiten en la escuela. El centro de estas reformas  se encuentra en los cambios curriculares y en las prácticas pedagógicas, en el diseño de sistemas de incentivos para maestros según su desempeño y en la realización de mayores inversiones en infraestructura, textos y otros insumos, especialmente en las escuelas más pobres de la región.

 

Sin embargo, la escuela sigue siendo tan centralizada como antes, pues las decisiones que se toman para su mejora se realizan desde afuera, y los dispositivos de regulación y control se enfocan únicamente en el cumplimiento de los procesos e insumos, sin evaluar (valorar) los resultados obtenidos.

 

Cecilia Braslavsky menciona que la estrategia de descentralización aislada de procesos sistémicos de transformación educativa y asociada solamente a dispositivos de regulación a través de la información y del control, “no permitiría alcanzar los objetivos de una educación de calidad para todos, especialmente porque nada garantiza que las decisiones tomadas en forma descentralizada fueran más adecuadas para mejorar la calidad de los aprendizajes de los alumnos”[1]

 

Lo anterior nos lleva a los inicios de una “tercera generación” de reformas educativas, centradas en la autonomía de las unidades escolares y en la calidad de los aprendizajes, en donde se reconoce que la escuela juega un papel clave en el rendimiento escolar y se  pretende promover políticas que otorguen mayor autonomía  y poder a directores y maestros, cambios en el proyecto y gestión educativa de los establecimientos, y mecanismos de rendición de cuentas: los actores deben ser responsables de los resultados.

La investigación educativa y varias experiencias internacionales ponen énfasis en que la clave para elevar la calidad de la educación no está sólo en la mejoría de los insumos, sino en la organización de las escuelas; y esta organización tiene un solo propósito: que los estudiantes aprendan. Cuando la institución tiene un proyecto que siente como propio y que entusiasma a todos sus integrantes, cuando logra conformar un equipo y acuñar una impronta que la enorgullece, cuando trabaja en función de objetivos precisos, y cuando responde por los resultados, deja de ser un apéndice de la burocracia para convertirse en una escuela de verdad.

 

La necesidad de reconceptualizar a la escuela, a la luz de los cambios en el mundo

 

La velocidad con la que ocurren los cambios en el mundo de hoy día y las complejidades que las innovaciones plantean, hacen necesario incrementar la eficacia del sistema educativo para poder dotar a los pueblos con los conocimientos y actitudes indispensables para sobrevivir en un ambiente cada vez más competitivo.

 

Para el Banco Mundial[2], los factores del cambio son: la diseminación de la democracia, la preponderancia de la economía de mercado, la globalización de la economía, la disminución del papel del sector público en la producción de bienes y servicios, y la innovación tecnológica. Esta última es la que presenta las implicaciones más profundas, pues es el factor que facilita a los demás.

 

Estas fuerzas imponen sobre la educación la necesidad de ayudar a las personas a desarrollar las capacidades requeridas para: estar bien informadas, comprender y resolver asuntos complejos, tomar decisiones acertadas, exigir a los funcionarios electos el cumplimiento de sus promesas, ser capaces de educarse a lo largo de su vida, aprender rápidamente, realizar más tareas no - rutinarias, entender mejor en qué trabajan, requerir menos supervisión, asumir más responsabilidades y tener mayores habilidades de lectura, cuantitativas, de razonamiento y de exposición.

 

Los gobiernos juegan un papel crucial en la educación, especialmente en el financiamiento de la enseñanza primaria y secundaria; pero otras entidades (capacitación de trabajadores por el sector privado, producción de textos y materiales, la televisión, las comunidades, las escuelas privadas, etc.), se involucrarán cada vez más. La cuestión ya no es si los roles de otros crecerán, sino cómo estos desarrollos deben ser incorporados en la estrategia educativa de un país. Las alianzas serán cruciales.

 

La revolución en la tecnología de la información presentará oportunidades sin precedente para cambiar a la educación, con nuevas formas de proporcionar acceso a ella, de mejorar su calidad y, sobre todo, de replantear qué debe ser aprendido y cómo.

 

Los cinco factores del cambio ya mencionados y algunos otros que todavía no pueden preverse, continúa el Banco Mundial, tendrán poderosas ramificaciones, algunas positivas, como la difusión del conocimiento y de las oportunidades, que podrían conducir a una mayor participación económica y social que beneficiaría tanto a los marginados como a los mejor preparados. Pero otros impactos podrían ser dañinos para algunos grupos, a menos de que se adopten medidas urgentes para asegurar un amplio acceso a las nuevas oportunidades.

 

Una medida primordial en ese sentido es la reconceptualización de las escuelas como organizaciones, junto con la revisión de las prácticas de gestión escolar, con el objeto de lograr mejores estándares de calidad educativa para todos.

 

Experiencias internacionales enfocadas en la escuela

 

Según el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) de España[3], una mayor autonomía de las escuelas “facilita la adaptación de sus procesos de mejora a los contextos que les son propios, a la vez que exige de ellos una mayor responsabilización, para llevarlos a efecto. Por ello, la mejora de la gestión de los centros educativos debe desempeñar un papel principal, entendiendo por gestión, en este caso, la conducción hacia el mejor rendimiento posible de las personas, recursos, procesos y resultados que en ellos se interrelacionan, y no la visión burocrático-administrativa tradicionalmente practicada. Promover la búsqueda continua de la calidad, a través de los centros, es trabajar por el futuro de la educación.”

 

El MEC ha adoptado el modelo de la European Foundation for Quality Management para evaluar el progreso alcanzado por las escuelas en su gestión, ya que éstas “son organizaciones únicas en cuanto a su particular naturaleza, pero todas ellas trabajan con personas, entre personas y para personas, y pueden beneficiarse de la autoevaluación para definir sus puntos fuertes y áreas de mejora, de modo que puedan incluirlos en sus planes y trabajar por su mejora continua.”

 

Para el MEC, la gestión de calidad conducirá a “la satisfacción de los beneficiarios del servicio público de la educación, de los profesores y del personal de administración y servicios, y el impacto en la sociedad se consigue mediante un liderazgo que impulse la planificación y la estrategia del centro educativo, la gestión de su personal, de sus recursos y sus procesos, hacia la consecución de la mejora permanente de sus resultados.”

 

Además de España, otros países han establecido programas de mejoramiento de la calidad educativa enfocados en la escuela. Estados Unidos emplea una amplia gama de estrategias para mejorar la calidad de la educación, todas ellas centradas en la escuela (school reform programs), como Accelerated Schools, Community for Learning, Modern Red Schoolhouse, Roots and Wings, School Development Program, Success for All, etcétera. El primero de dichos programas, por dar un ejemplo, pretende mejorar el aprendizaje de los estudiantes a través del enriquecimiento del currículum y de la instrucción, de mejorar el clima escolar y de cambios organizacionales basados en las opiniones de la comunidad escolar, de tal manera que se constituyan mejores escuelas para todos los niños y se proporcione a éstos la oportunidad de triunfar como miembros creativos, críticos y productivos de la sociedad.

 

En Chile[4], surge “una nueva dinámica en cada liceo, en cada escuela, en cada sala de clases. Miles de comunidades escolares hoy están facultadas para decidir qué y cómo enseñar; los más pobres reciben apoyos e incentivos preferenciales; la mejor tecnología y el saber pedagógico de punta llega a nuestras escuelas y liceos; hay más y mejores recursos.”

 

Situación nacional

 

Una de las metas fundamentales del sistema educativo mexicano en las últimas décadas fue universalizar la educación y que esta educación fuera de calidad. Los esfuerzos dedicados a dar educación a gran parte de la sociedad se reflejan en un aumento de la cobertura en la educación básica (oportunidades y modalidades). El crecimiento del número de maestros es proporcional al incremento de la matrícula y estos tienen ahora mayores oportunidades de formación docente y están comparativamente mejor pagados.

 

Sin embargo un análisis más detenido, nos muestra que los resultados no son tan halagüeños. Los documentos elaborados por los estados para la tercera evaluación del ANMEB[5] señalan, en mayor o menor grado, problemas en el funcionamiento de las escuelas (falta de normalidad mínima) y en el aprovechamiento de los alumnos (los índices de repetición son todavía altos, la eficiencia terminal en secundaria ha bajado y las mediciones de calidad,  tomando como referencia evaluaciones, externas demuestran pocos avances).

 

El más grande desafío es, sin duda, mejorar la calidad del servicio educativo y que esto se refleje en los resultados del mismo. Esto lleva a reflexionar sobre la conveniencia de dotar de mayor autonomía a las escuelas[6], que son, a fin de cuentas, los espacios donde se dan los procesos que, basados en el compromiso con la calidad, resultan en el aprendizaje de los alumnos.

 

Ciertamente nuestro país tiene aún inequidades estructurales que también han influido en los resultados educativos. Las disparidades en la educación se relacionan con desigualdades sociales, formas de desarrollo regional, extracción de clase y de origen étnico. Por esto se han realizado programas específicos para compensar estas diferencias en las zonas que así lo ameritan y propiciar mayor equidad educativa.

 

No obstante esta innegable influencia del contexto social, cultural y económico, los análisis nacionales e internacionales  mencionados anteriormente muestran que un aspecto determinante en la calidad educativa es el funcionamiento y dinámica de la escuela en su interior y el compromiso y participación de los integrantes de la comunidad escolar: autoridades escolares, maestros y padres de familia.

 

En las evaluaciones de aprovechamiento de los alumnos de Carrera Magisterial se muestra que las diferencias entre los resultados de aprovechamiento obtenidos entre las escuelas de un mismo municipio son significativamente mayores que si se comparan con las diferencias entre estados del país, entre escuelas  urbanas y rurales, y entre municipios menos y más marginados. Además, en general, dentro de una misma entidad federativa el logro académico de los alumnos es muy diverso, y aún y cuando se insiste que el estrato económico al cual pertenece el alumno es importante en el aprovechamiento académico, los resultados muestran que en el medio rural existen escuelas en las que el logro académico es igual que en las urbanas que obtienen los mejores resultados.

 

La conclusión es que los resultados observados en las escuelas son más un reflejo del compromiso mostrado por la comunidad escolar y de una actitud ante la calidad educativa, que las características sociales, económicas y culturales del medio en el que se desenvuelven.

 

Actualmente, existe en nuestro país un ánimo favorable hacia la transformación de los centros escolares. Tanto el Sindicato de Trabajadores de la Educación (SNTE) como la SEP han expresado públicamente su compromiso con la escuela. Recientemente, el SNTE manifestó que “la calidad de la educación deberá edificarse desde la base, desde cada escuela hacia el sistema en su conjunto. La escuela debe recuperar su papel central no sólo en el aspecto formativo, sino como motivante de la acción del entorno social; la escuela debe volver a ser detonante de la creatividad social, privilegiadamente en el medio urbano donde se hacen más urgentes los motivos para una sana vinculación social”. [7]

 

Además, el SNTE plantea la necesidad de acercar a la escuela “recursos financieros crecientes, no sólo desde el espacio del gobierno, sino de la sociedad” y enfocarlos de acuerdo al desempeño; de vincular a la educación con su entorno, porque “sin la participación comprometida de la familia, así como la entrega disciplinada y consistente de los individuos, la educación carecerá de los impulsos esenciales para lograr su transformación.” También considera importante “fortalecer los sistemas de evaluación (...) y ubicar las deficiencias y sus causas” y estimular el mejoramiento académico y salarial de los maestros en función de su desempeño individual.

 

Por su parte, la SEP expresó en meses pasados que el mero hecho de asignar recursos (humanos, financieros, materiales) al sistema educativo es insuficiente para lograr su cambio, si no es acompañado de “una perspectiva realmente transformadora, de un proyecto de la escuela como debe ser”, por lo que “es indispensable que en la política educativa  de futuro se integre una línea de trabajo que busque fortalecer la escuela real (...) en la cual toman sentido o no lo toman todas las demás cosas que hacemos por fuera (libros, programas de formación y de actualización, recursos para la planta física), en la medida en que se incorporan al trabajo del maestro y al de los alumnos”. [8]

 

Algunas entidades de la República han puesto en marcha programas enfocados en la escuela, como Imagen Escolar y Premio Escuela de Excelencia. Estos, sin embargo, no apuntan a la transformación integral de los centros, sino que sólo premian algunos logros escolares.

 

Situación actual de la infraestructura educativa

 

Las autoridades estatales estiman[9] que más de la mitad de los 130 mil inmuebles de educación básica del país tienen algún faltante en sus instalaciones o en servicios básicos. Abatir este rezago costaría unos $25,000 millones, esto sin contar el mantenimiento correctivo que reclaman aquellos inmuebles que actualmente presentan deterioro.

 

 

Figura 8.1. Rezago en Infraestructura Ecolar.

 

El rezago se distribuye de manera desigual entre los estados, tal como se puede apreciar en el Índice de Rezago[10]  mostrado en la Figura 2. Por ejemplo, para abatir su rezago, Zacatecas estima requerir una inversión tres veces mayor a la que le correspondería según su población relativa. En la media nacional se encuentra Veracruz, lo que significa que sus necesidades de inversión para abatir su rezago en infraestructura corresponden a su porcentaje de población. En el otro extremo, se encuentran estados como Tlaxcala y Sonora.

 

 

Figura 8.2.  Distribución del Rezago en Infraestructura entre Estados

 

Media Nacional

 

Dada la magnitud del rezago, toda política enfocada en la escuela debe asumir como propia la responsabilidad de mejorar la infraestructura educativa, ya que la baja calidad tiene al menos parte de su origen en este tipo de carencias y toda acción destinada a elevar la calidad tendrá, por fuerza, que atender a las carencias, por lo que ambos problemas son atacados de manera simultánea.

 

8.2. Objetivo

 

Promover la transformación de los centros escolares de educación básica en  Escuelas de Calidad[11] a través de una política nacional que articule y fortalezca los programas centrandos en la escuela que implementen las entidades federativas.

 

En el primer año se pretende incorporar a 15,000 escuelas primarias y secundarias, con una inversión de 10 mil millones de pesos.  Una inversión similar será necesaria cada año para seguir apoyando a esas escuelas e incorporar otras nuevas a la estrategia propuesta.

Estos objetivos, suponen, por su parte:

 

·        Atender los rezagos en escuelas primarias y secundarias, con énfasis en las escuelas marginadas, para favorecer su compromiso con la calidad.

·        Incentivar la superación: las escuelas compiten contra sí mismas. Cada escuela define sus propias metas, y los recursos se encauzan a las propuestas de mayor valor agregado.

·        Promover la progresiva incorporación voluntaria de todas las escuelas.

·        Vincular la política de  transformación de las escuelas con los nuevos proyectos sobre: evaluación externa, formación eficaz de docentes y directivos, participación social efectiva y modernización tecnológica, en el marco de un nuevo federalismo educativo fortalecido.

 

 

8.3. Descripción

 

Definición de escuela de calidad

 

Una escuela de calidad es la que demuestra un fuerte compromiso con el aprovechamiento escolar de todos sus estudiantes; en ella se encuentran las condiciones idóneas para que los alumnos adquieran los conocimientos, habilidades, actitudes y valores necesarios para lograr éxito en la vida. Su lema es: en esta escuela todos los niños aprenden. De hecho, una escuela de calidad es una organización que aprende.

 

Características de las escuelas de calidad

 

Las características principales de las escuelas de calidad son:

 

§         Poseer un proyecto escolar con una visión compartida por la comunidad.

§         Enfocarse en el aprendizaje de sus alumnos.

§         Realizar procesos de mejora continua sujetos a evaluación interna y externa.

§         Promover la participación efectiva de la comunidad.

§         Practicar el trabajo en equipo.

§         Formar y practicar valores en alumnos, maestros, directivos y padres de familia.

 

Condiciones requeridas para que una escuela se convierta en una escuela de calidad

 

La autoridad educativa deberá propiciar las siguientes condiciones para que un centro escolar logre ser de calidad:

 

§         Dar a la escuela mayor autonomía en la toma de decisiones, pero, al mismo tiempo, exigirle rendición de cuentas.

§         Involucrar y capacitar  al supervisor.

§         Capacitar al director para que ejerza un liderazgo pedagógico, ético, administrativo y comunitario.

§         Preparar y motivar a su personal.

§         Propiciar que los maestros busquen colegiadamente soluciones a su problemática pedagógica, y del mismo modo, desarrollen y perfeccionen métodos de enseñanza.

§         Facilitar el cumplimiento de la normalidad mínima, en aspectos como: respeto del calendario y de la jornada; libros y materiales a tiempo; estabilidad de su planta laboral, etc.

§         Facilitar el empate[12] de la organización escolar con el  currículum.

§         Proveer la infraestructura adecuada para las funciones de la escuela.

 

Evaluación de las escuelas de calidad

 

La rendición de cuentas es un elemento inseparable de la concesión de autonomía. Por ello, el desempeño de una Escuela de Calidad debe ser evaluado, por terceros, con base en indicadores de calidad educativa: retención, aprovechamiento, formación de hábitos y otros que deberá definir, en cada entidad, el Consejo de Participación Social, convertido en Consejo Estatal de Calidad Educativa.

 

Por su parte, la escuela debe practicar la autoevaluación, para identificar sus necesidades y medir el grado de avance de su proyecto escolar.

 

Los proyectos escolares

 

El proyecto escolar deberá incluir, al menos, diez elementos:

 

1)     Diagnóstico de la situación actual, con un análisis de las fortalezas y debilidades del centro escolar.

2)     Métodos probados y estrategias innovadoras para el aprendizaje, la enseñanza y la gestión escolar, basados en investigación confiable y prácticas efectivas.

3)     Un diseño que:

·        Incluya a todos los actores del proceso educativo.

·        Incorpore componentes alineados entre sí para el funcionamiento efectivo de la escuela.

·        Incorpore aspectos relevantes para la mejor administración del aula y de la escuela.

·        Perfile, de acuerdo con la autoridad educativa, el currículum, la tecnología y el desarrollo profesional hacia un amplio plan de reforma escolar, que permita superar los estándares de aprovechamiento de sus estudiantes.

·        Responda a las necesidades identificadas en la evaluación de la escuela.

4)     Un programa de desarrollo que aproveche las opciones de capacitación al personal directivo, docente y administrativo que provea el sistema educativo.

5)     Metas y comparaciones con otros, cuantificables, de aprovechamiento de los estudiantes, atadas a los contenidos y estándares de aprovechamiento especificados por el Consejo Estatal de Calidad Educativa.

6)     Compromisos claros de los maestros y directivos (Consejo Técnico); de los padres de familia y los alumnos; y de la comunidad y las autoridades.

7)     Un programa de involucramiento significativo de los padres de familia y de la comunidad en la planeación e implementación de actividades para la mejora de la escuela.

8)     Un programa de asistencia externa de entidades con experiencia en la reforma y mejora escolares, como universidades, institutos de investigación, otras escuelas ya certificadas como de calidad, centros de maestros, consultores, etc.

9)     Estrategias de evaluación de la implementación de las reformas y de los resultados alcanzados por los estudiantes.

10)  Identificación de los recursos necesarios para el proyecto y de sus fuentes de financiamiento (federales, estatales, municipales, padres de familia, comunidad, iniciativa privada).

 

Compromisos de la autoridad escolar y de la escuela

 

Al seleccionar un proyecto escolar, la autoridad educativa adquirirá los siguientes compromisos:

 

·        Ofrecer capacitación continua y de calidad al  personal docente y directivo.

·        Proporcionar oportunamente los recursos requeridos;

·        Dar seguimiento al desarrollo del proyecto y retroalimentar a la escuela;

·        Vigilar el uso eficiente y efectivo de los recursos;

·        Evaluar los resultados, y

·        Reconocer los éxitos y analizar los incumplimientos.

 

Por su parte, la comunidad escolar cuyo proyecto haya sido seleccionado, adquirirá los compromisos de:

 

·        Cumplir con las acciones pactadas en su proyecto, y

·        Demostrar, a través de los resultados de evaluaciones externas, su compromiso con la calidad educativa de todos sus estudiantes.

 

El financiamiento

 

La propuesta será financiada con recursos federales por 5 mil millones de pesos anuales y, adicionalmente, con otros 5 mil millones de pesos anuales provenientes de los gobiernos estatales y municipales, así como de los sectores social y privado, quienes los aportarán directamente a las escuelas. Del monto total (10 mil millones de pesos), por lo menos el 60% tendrá que dedicarse a inversión (construcción y equipamiento) y el resto a gasto corriente (mantenimiento, materiales, estímulos, capacitación, etc.); de ninguna manera se dedicarán recursos para el pago de sueldos y salarios.

 

Los recursos de la Federación serán distribuidos entre las entidades con base en su población en edad escolar, criterio considerado como más transparente que otros. Algunos investigadores proponen una fórmula que combina varios criterios, como el fiscal, el compensatorio, la eficiencia y el porcentaje del gasto estatal en educación, pero esta fórmula presenta el problema de tener que definir una ponderación adecuada para evitar sesgos.

 

Cabe aclarar que la política de Escuelas de Calidad se basa en recursos adicionales, que no afectan a los programas normales para infraestructura y operación de los planteles escolares.

 

La concertación entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, deberá darse en un marco de negociación por sectores, privilegiando al sector educación.

 

Por su parte, las escuelas promoverán su proyecto escolar ante la comunidad y las autoridades municipales y estatales para complementar el apoyo federal y la aportación de los padres de familia.

 

 

 

 

Actores, responsabilidades y mecanismos

 

Actores

 

·        Secretaría de Educación Pública

·        Consejo Nacional de Autoridades Educativas, una vez creado.

·        Autoridades Educativas Estatales.

·        Consejos Estatales de Calidad Educativa, una vez creados.

·        Supervisores.

·        Consejos Escolares de Participación para la Calidad, una vez creados.

·        Escuelas

·        Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, una vez creado.

 

Responsabilidades de los actores

 

Secretaría de Educación Pública:

·        Definir una política nacional de calidad para los centros escolares.

·        Establecer las líneas generales para el funcionamiento de los Consejos Estatales de Calidad Educativa (CECE).

·        Implementar un programa integral, intensivo y permanente de capacitación para supervisores y directores, que incluya estímulos al desempeño.

·        Conocer y valorar  los resultados de las evaluaciones realizadas por el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación Básica.

·        Administrar el Fondo Nacional para la Calidad Educativa y asignar los recursos a las entidades federativas de acuerdo a su matrícula en primaria y secundaria.

 

Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CNAE):

·        Avalar la política nacional de calidad y la fórmula de asignación de recursos.

·        Conocer y valorar los resultados de las evaluaciones realizadas por el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación.

 

Autoridades Educativas Estatales:

·        Elaborar y proponer los criterios de asignación de recursos entre categorías de escuelas, creando bolsas independientes para cada categoría, privilegiando a las más desfavorecidas. En cada bolsa, se asignarán recursos para diferentes componentes, cuidando que al menos el 80% de los recursos se asignen para el mejoramiento de la infraestructura (construcción, mantenimiento, mobiliario y equipo) y material didáctico. El 20% restante se deberá asignar al resto de los componentes (idiomas, becas, asistencia a cursos, viajes de estudio, etc.)

·        Elaborar y proponer los criterios de calidad particulares al estado, mismos que deberán ser congruentes con los criterios básicos de calidad definidos por la SEP y el CNAE.

·        Elaborar y proponer  al CECE el Programa Estatal de Calidad Educativa con los criterios previamente definidos.

·        Motivar y capacitar a sus supervisores y directores escolares para que participen con al menos una escuela de su zona.

·        En el marco del programa nacional permanente para supervisores y directores, implementar sus propias acciones en esta materia.

·        Elaborar y proponer los contenidos generales de los proyectos escolares.

·        Constituir un cuerpo colegiado de especialistas (universidades, institutos de investigación, centros de maestros, consultores con experiencia en la reforma y mejoras escolares, etc.) encabezado por el área encargada de la Educación Básica  en el estado, para:

-       Asesorar en el diseño de los proyectos escolares.

-       Dar seguimiento a los proyectos y en su caso, redefinir metas, objetivos y estrategias.

 

Consejos Estatales de Calidad Educativa (CECE):

Cada CECE quedará integrado por representantes de la sociedad y será encabezado por la autoridad educativa estatal[13]. Sus responsabilidades son:

·         Avalar:

-       Los criterios de asignación de recursos, entre categorías de escuelas y entre componentes.

-       Los criterios de calidad particulares al estado.

-       El Programa Estatal de Calidad Educativa.

·        Establecer el marco general para la firma de los Convenios[14] que deberán pactar cada escuela con: autoridades estatal y municipales, padres de familia, empresas, entre otros.

·        Seleccionar las escuelas de educación básica de forma tal que se alcance la meta del 10% de cada categoría del total estatal, aunque incorporando relativamente más escuelas de las categorías en mayor rezago.

·        Conocer y analizar las evaluaciones realizadas por terceros.

·        Establecer los requisitos que deben cumplir las escuelas aspirantes a la certificación, y, en su caso, otorgar la certificación.

·        Administrar el Fideicomiso Estatal para la Calidad Educativa y asignar los recursos a los Consejos Escolares de Participación para la Calidad de aquéllas escuelas cuyos proyectos hayan sido seleccionados.

·        Promover que los recursos estatales y municipales que consigan las escuelas sean adicionales a los que actualmente se canalizan a la educación.

 

Supervisores:

·        Invitar a las escuelas de su zona a participar en el programa.

·        Ofrecer asesoría a sus escuelas para la elaboración de su proyecto escolar.

·        Promover que el primer año participe, al menos, una escuela de su zona.

·        Difundir las experiencias de las escuelas participantes.

·        Estimular a otras escuelas a participar en años subsiguientes.

 

Consejos Escolares de Participación para la Calidad [15]:

·        Bajo el liderazgo del director de la escuela, elaborar el proyecto escolar que, una vez avalado por el supervisor, podrá ser presentado al CECE.

·        Administrar los recursos asignados para su proyecto escolar.

·        Gestionar los recursos adicionales estatales, municipales y privados.

 

Escuelas:

·        Sus responsabilidades están descritas en el apartado sobre escuelas de calidad.

 

Instituto Nacional de Evaluación de la Educación:

·        Diseñar los instrumentos de evaluación, de acuerdo a los criterios de calidad definidos por la SEP y el CNAE.

·        Aplicar los instrumentos.

·        Entregar resultados a las escuelas y alumnos evaluados, al CECE y a la SEP.

 

 

Mecanismos.

 

Fondo Nacional para la Calidad Educativa

 

El Fondo Nacional se constituirá con aportaciones del Gobierno Federal y de personas, empresas y organizaciones de carácter nacional e internacional, de forma tal que cada año se supere la meta de 5,000 millones de pesos.

 

Fideicomisos Estatales para la Calidad Educativa

 

Se creará un Fideicomiso en cada entidad federativa con recursos proporcionados por el Fondo Nacional para la Calidad Educativa. Las escuelas, una vez aprobado su proyecto escolar, dispondrán de los recursos del Fideicomiso correspondiente, en función de la suma de las aportaciones del gobierno del estado, de los municipios, de los padres de familia, y de las empresas y organismos de carácter estatal. Es decir, por cada peso que obtenga la escuela de estas fuentes, el Fideicomiso aportará otro peso.

 

 

Implementación de los programas estatales de Escuelas de Calidad

 

·        La estrategia se desenvuelve claramente dentro de la estructura educativa regular. Se gestiona a través de la cadena de mando integrada por jefes de sector, supervisores y directores.

·        El espíritu de esta propuesta exige que se implemente de abajo hacia arriba: las escuelas elaboran su proyecto escolar y los estados su Programa Estatal de Escuelas de Calidad en el marco de la política nacional.

·        La propuesta involucra a todos los actores: maestros, directores, supervisores, SNTE, estados, municipios, padres de familia, sectores privado y social. Por esto, es necesario llevar a cabo procesos de consulta, negociación, promoción y difusión.

·        La autoridad educativa federal y estatal deberán poner en marcha estrategias para construir la posibilidad sistemática de diálogo, acuerdo y aprendizaje colectivo que se requiere en cada escuela para impulsar el proyecto

 

Con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y otras organizaciones gremiales es recomendable negociar lo siguiente:

·        Cumplimiento de la normalidad mínima: estabilidad del personal, al menos a lo largo de la duración de los proyectos escolares, y respeto al calendario y a la jornada; 

·        Criterios de acceso y permanencia de los puestos de director y supervisor;

·        Formación específica de los trabajadores de la educación, con base en los resultados de evaluaciones; y

·        Mecanismos de rendición de cuentas.

 

También es necesario convencer a los ayuntamientos de que la escuela es un recurso social (un activo del municipio) y que el mantenimiento y rehabilitación de los inmuebles escolares es responsabilidad de todos.

 

Por último, es importante lograr compromisos de los padres de familia en cuanto a la nutrición, seguridad, asistencia y cumplimiento de los niños.

 

Multiplicación de Resultados

 

La constitución de Escuelas de Calidad tiene como objeto el que, con su ejemplo y liderazgo, motiven la evolución del resto del sistema educativo hacia la excelencia, por lo que se espera que esta política de transformación de la escuela básica provoque un renovado entusiasmo entre maestros, estudiantes y padres de familia, creando un clima de sana competencia para la superación académica. La autoridad educativa estatal puede:

·        Difundir las experiencias y resultados de las escuelas mejor evaluadas, para estimular a sus docentes y directivos y motivar a las escuelas cercanas.

·        Designar Escuelas de Demostración, las cuales ofrecerán clases públicas, muestras de material didáctico y presentaciones al personal de las escuelas cercanas. Cada escuela deberá declararse demostrativa  en lo que considere que lo es; algunas en determinados contenidos, otras en educación física, otras en integración escolar, otras en enseñanza de lenguas, en organización escolar, en trato con padres, etc.

 

Resto del sistema

 

Como ya ha sido expuesto en este documento, el rezago en infraestructura y el deterioro de las instalaciones educativas en nuestro país es muy considerable, por lo que no es dable pensar que la propuesta aquí contenida resolverá, en su totalidad, este grave problema.

 

Además, será necesario seguir construyendo nuevos planteles de educación básica, pues aun cuando la población de 6-14 años muestra una tendencia a decrecer, se deberá atender a los naturales movimientos demográficos: del campo a la ciudad, del centro a la periferia en las ciudades, de las poblaciones con escaso empleo a las que ofrecen más, etcétera.

 

Por tanto, es importante aclarar que todos los programas educativos que se han puesto en marcha en el sistema educativo continuarán siendo desarrollados bajo su esquema actual de financiamiento. Entre otros, los siguientes programas seguirán operando:

·        Fondos compensatorios de Conafe.

·        Construcción, mantenimiento y equipamiento de espacios escolares, vía el Fondo de Aportaciones Múltiples.

·        Actualización de maestros y directivos (directores y supervisores).

·        Renovación y producción de materiales educativos.

 

 

8.4. Indicadores y metas

 

Indicador

Metas

Cantidad de escuelas incorporadas.

·        15,000 escuelas incorporadas en 2001

·        50,000 escuelas incorporadas en 2006

Cantidad de directores involucrados.

·        15,000 directores en 2001

·        50,000 directores en 2006

Cantidad de supervisores involucrados

·        15,000 supervisores desde 2001

Cantidad de docentes involucrados.

·        Mínimo 100,000 docentes en 2001

·        Mínimo 350,000 en el 2006

Cantidad de escuelas de calidad por supervisor.

·        Al menos una escuela por supervisor en 2001 y tres al 2006.

 

 

 

 

 

 


8.5. Plan de arranque para los primeros 100 días.

                      

 

 

Dic

Ene

Feb

M

Acciones específicas

Resp.

1

2

3

4

1

2

3

4

1

2

3

4