Conciencia Social creciente.
La madurez social y política de nuestra democracia es resultado de la madurez que tenemos quienes la realizamos. Esta madurez se manifiesta en la actuación libre de las personas que asumen su responsabilidad de participar y decidir en el quehacer social y político.
Se ilustra la idea arriba expresada al observar en la historia mundial reciente como las dictaduras, de todo signo, negaron dar curso a una actuación democrática de la sociedad, pues hacerlo significaba la desaparición del mismo sistema dictatorial.
El proceso democrático creciente en nuestro país ha visto surgir inéditas manifestaciones de madurez social y política, que, a pesar de ser aún incipientes, llaman la atención y producen el deseo de alentarlas y encauzarlas.
En el año 2000, hemos visto como la democracia se ha fortalecido, a través de una mayor participación, sobre todo en la contienda electoral. También hay muestras de que la ciudadanía demanda que la rendición de cuentas, del gobierno a la sociedad, sea real y transparente. Por ello, la sociedad mexicana optó por un cambio político del cual espera prontas mejoras sensibles en diversos rubros sociales y económicos.
Una característica prominente en el planteamiento de cambio político y social por el que los mexicanos optaron, es la promesa del nuevo gobierno federal de escuchar y acatar las indicaciones mayoritarias de la población mediante mecanismos permanentes de consulta y de recolección de inquietudes, necesidades y propuestas. Se ha creado una expectativa muy grande al respecto y su cumplimiento habrá de ser tonificante para una vida democrática más participativa, pudiendo avizorar que su asentamiento en la vida política y social del país trascenderá el sexenio mismo en que se institucionalice.
De manera particular, la participación social que ocurra en la educación, será la evidencia cotidiana de un nuevo estilo de gobierno y de un cambio real efectuado en la vida nacional, será la prueba concreta del carácter participativo y vigilante de la democracia mexicana.
Por ello, en todos sus análisis sobre la situación nacional -tanto en sencillas conversaciones familiares como en discusiones académicas- la sociedad mexicana coincide en señalar a la educación como el factor fundamental en cualquier consideración de cambio o mejoría de las personas y de la vida colectiva.
Por tanto, toda educación deberá contribuir a la formación de ciudadanos democráticos, responsables, participativos y vigilantes. De no ser así, nuestra democracia sería ficticia.
Es evidente la presencia de una conciencia social –con diversos grados de ilustración y arraigo- sobre la necesidad de mejorar la educación para superar las actuales condiciones sociales y económicas. Ese grado diverso de conciencia permite identificar con mayor o menor precisión las causas de las deficiencias que comúnmente se le señalan al Sistema Educativo Nacional.
La necesaria y esperada renovación de la Educación Nacional, no puede ser objetivo exclusivo de una administración sexenal, y menos aún considerarse como acción sólo atribuible a una élite de funcionarios transitorios; cuando se ha presentado así, su duración ha sido efímera y no ha permeado en la conciencia social.
Por el contrario, si la renovación y mejora son propósitos de una participación corresponsable de la sociedad, obtiene una alta posibilidad de trascender los tiempos limitados de las administraciones gubernamentales, pues se funda en la voluntad de personas -individuales y asociadas- cuyas opiniones y propuestas son recogidas hasta acordar una visión y misión comunes; esa expresión de voluntades, por tener su origen en las personas, adquiere la dimensión de sus propias vidas y no sólo la de un espacio político temporal.
La formación de ciudadanos democráticos participativos, responsables y vigilantes debe iniciarse en la educación básica y consolidarse en los siguientes niveles, especialmente en la educación media que es la etapa inmediata anterior al ejercicio legal de la ciudadanía. Los Institutos electorales han realizado provechosas experiencias de ejercicios en los que los alumnos conocen los mecanismos de elección democrática; estas experiencias pueden ser más ilustrativas y enriquecedoras de la participación social corresponsable si son extendidas e institucionalizadas incluyéndolas como prácticas aplicadas a la vida escolar misma, para lo cual habrá de atenderse con cuidado las diversidades de circunstancias institucionales y sociales.
Campaña permanente.
Escuchar y atender a la sociedad por parte de los mandatarios y que aquella exprese opiniones y sugerencias, planee y lleve a cabo acciones de mejora comunitaria, requiere una maduración democrática producto de la práctica de acciones concretas de participación social, las cuales deben ser motivadas, encauzadas y fortalecidas.
El aliento que libere la energía social en cauces de participación corresponsable requiere una profusa difusión de la nueva propuesta política, de sus implicaciones y alcances, de sus propósitos y aspiraciones.
La formación de los ciudadanos es prioridad absoluta para el desarrollo humano de la sociedad, tiene interés nacional de primera magnitud que debe reflejarse en acciones concretas del gobierno; por ello el avance del proceso educativo nacional debe ser conocido y debatido abierta y ampliamente, siendo los medios de comunicación un canal idóneo para ello. La auténtica democratización de la educación pasa, necesariamente, por el debate público que puede realizarse apropiadamente en los medios modernos de comunicación.
Lo anterior justifica la operación de una campaña permanente en los medios de comunicación para ilustrar y fortalecer la conciencia social sobre la educación como tarea permanente de todos los ciudadanos durante toda la vida.
Comunidad Educativa.
En respuesta a los planteamientos recibidos en el proceso electoral, el Presidente Electo estableció compromisos educativos precisos que atienden al deseo manifestado por la Sociedad de participar en la mejora continua de la Educación Nacional.
La Participación Social no puede limitarse a un simple acompañamiento de familias y representantes sociales alrededor de autoridades educativas cuyo quehacer pareciera inalcanzable al resto de la sociedad. Esta visión reductiva, y comúnmente excluyente, cancela la riqueza de las iniciativas sociales y apaga el natural impulso de mejora que vibra en la sociedad.
La Participación que consideramos implica la corresponsabilidad educativa tanto en la administración del proceso, como en el aseguramiento de su calidad.
A pesar de la existencia formal de asociaciones de familias, su dependencia administrativa y presupuestal de las autoridades educativas les disminuye su necesaria autonomía y, lamentablemente, la práctica las ha limitado a funciones cooperativas en aspectos materiales de los centros escolares.
Se abre entonces una óptima oportunidad de ofrecer a las familias, naturalmente interesadas en la calidad educativa, espacios nuevos y formas innovadoras de su participación en la educación escolar de sus hijos. Para ello, es necesario darles acceso a la planeación y ejecución de proyectos educativos comunes para mejorar la equidad, la pertinencia y la relevancia de esa educación.
Esta labor al realizarse por todos los educadores unidos (familia y magisterio) hace surgir las Comunidades Educativas, concepto que supera el de escuela o institución educativa y que implica un propósito común definido y compartido expresamente.
Comunidad Educativa es el ámbito institucional en el que los educadores y los educandos actúan corresponsablemente para apoyarse, solidaria y subsidiariamente, en el logro de su común superación humana.
Formar Comunidades Educativas en las que la sociedad participa de manera corresponsable y permanente es la forma de evitar que las mejoras institucionales se diluyan por la transitoriedad de directivos y funcionarios.
Alentar la vida de Comunidades Educativas es una justificada tarea gubernamental exigida para impulsar que el pueblo mismo mejore su educación y le dé a sus instituciones educativas una connotación de propiedad social que consolide el carácter público de la educación nacional.
Es en este sentido y con este propósito como se interpreta la propuesta de la UNESCO de desarrollar desde este albor del siglo XXI la Sociedad Educativa, en la que todos los ciudadanos participan en su desarrollo humano mediante acciones comunitarias permanentes y el Estado (sociedad y gobierno) actúa sistemáticamente a favor de la mejora continua del proceso de formación humana dentro y fuera de las instituciones educativas.
Proyecto escolar.
Definir necesidades educativas comunes, planear acciones satisfactorias de esas necesidades, ejecutar dichas acciones y constatar sus resultados para retroalimentar el proceso, es una tarea que requiere de un sistema y metodología específicos.
Los directivos de las instituciones educativas requieren recibir una preparación adecuada para encabezar ese proceso sistemático de mejora. Ya se ha establecido –a ritmo creciente- la práctica del instrumento conocido como “Proyecto Escolar”, metodología que parte del diagnóstico hecho en comunidad de fortalezas y debilidades para proponer un camino comunitario de desarrollo humano, personal y comunitario, hacia metas definidas y medibles.
Un Proyecto Escolar es mejor apreciado por la Comunidad Educativa cuando toda ella participa en su elaboración y ejecución, según sus diferentes responsabilidades; ése Proyecto resulta integral cuando abarca los aspectos medulares del proceso de enseñanza –ámbito propio de la capacidad profesional del magisterio- y alcanza la formación de todos los miembros de la Comunidad Educativa, incluyendo especialmente la participación ciudadana de los alumnos.
La experiencia nacional abunda en ejemplos exitosos de instituciones educativas que alcanzan resultados notables en sus niveles de calidad, en no pocos casos levantándose desde situaciones precarias, gracias a la aplicación sistemática de esta metodología fundamentada en el conocimiento de la realidad y acción colectivas para su mejoramiento.
Evaluación.
El diagnóstico que permite a una institución educativa dar inicio a su proceso de mejora necesita un insumo básico: la evaluación de su desempeño, que le permita compararse con las expectativas sociales que su labor suscita, y darle pertinencia y relevancia a su tarea educacional.
Es indispensable que la evaluación educativa se realice de forma externa a la institución para evitar la distorsión natural que provoca el ser juez y parte; además que el carácter externo le proporciona mayor credibilidad y permite la total transparencia de datos, procesos y conclusiones.
Objetivo
Final.
Instaurar
en México la Sociedad Educativa como
propósito común y permanente para el desarrollo personal y comunitario.
Este objetivo atiende a la base que requieren todos aquellos Proyectos y Programas que tienen un ingrediente –mayor o menor- de participación social. Desarrollar la Sociedad Educativa o buscarla como objetivo significa haber motivado a las personas y a sus asociaciones a actuar eficazmente en pro de su propio desarrollo humano.
Objetivo Mediato.
Alcanzar que México sea Sociedad Educativa, requiere el paso previo de la democracia participativa y vigilante como práctica cotidiana en la vida escolar; en consecuencia, el objetivo mediato es la operación eficaz de ámbitos para la participación social en las instituciones educativas.
Objetivo Inmediato.
El objetivo inmediato de este proyecto es mejorar la educación, es decir: conocer la situación presente, definir un estadio superior que se desea alcanzar, y establecer pasos precisos para lograrlo, estos pasos se definen a su vez por medio de indicadores específicos y medibles.
Estamos describiendo, de forma sucinta, el Proyecto Educativo, por lo que este objetivo implica necesariamente la difusión de este instrumento de planeación y desarrollo institucional, la necesaria capacitación de directivos para su ejecución, así como la disponibilidad de la indispensable Evaluación Externa.
Campaña
nacional.
El proyecto se inicia con una campaña pública, e interna en el Sistema Educativo Nacional, para desarrollar la conciencia social por la participación corresponsable en la educación como propósito común permanente.
La campaña habrá de ser diseñada por expertos en mercadotecnia y propaganda, con objeto de garantizar el máximo nivel de calidad, es decir, que se ajuste a las características de los diversos públicos objetivo y logre posicionar en ellos el mensaje educativo propuesto.
En el diseño de la campaña habrán de colaborar con observaciones y sugerencias las autoridades educativas, así como personas y organismos que actualmente aportan experiencias a favor de la educación.
Formar e informar la conciencia social sobre la corresponsabilidad en la educación es una tarea constante, por lo que la campaña que soporta este empeño, debe estar presente ante la sociedad de forma continua, aunque deberá tener espacios y mensajes específicos tanto por la diversidad de públicos como por la oportunidad de acceder a ellos en diferentes momentos.
Los medios de comunicación a convocar habrán de tener la diversidad ya señalada de públicos y de adaptarse a las costumbres sociales de comunicación y uso de los medios.
El tema único de la campaña es el desarrollo humano, como propósito de todos los mexicanos que lo buscamos permanentemente mediante la educación a lo largo de la vida. En particular, la posibilidad de cumplir con este propósito será presentada al amplio sector de la población adulta por la difusión de las diversas opciones de Educación Permanente que da acceso a mejores niveles de conocimientos y competencias, mejorando el nivel de vida personal y comunitario.
La campaña habrá de convencer sobre la utilidad práctica de mantenerse estudiando, de no abandonar la escuela para buscar ingresos precarios; deberá convencer que permanecer estudiando reditúa en mejores ingresos al poco tiempo.
Una vertiente importante en los temas de la campaña habrá de ser la orientación hacia las profesiones más pertinentes al desarrollo regional. Por lo que la campaña deberá tener diversos énfasis según las localidades en que se desarrolle.
Todo lo anterior significa esfuerzos encaminados a generar la actitud y las acciones personales y comunitarias que conforman a la Sociedad Educativa, conjunto social que cree en su desarrollo humano por medio de la educación de todos y durante toda la vida.
Catálogos de Programas y Ofertas de servicios de apoyo a la educación.
En el Sistema Educativo Nacional se ha acumulado amplia experiencia sobre proyecto y programas que mejoran la educación, sin embargo, la movilidad de directivos y funcionarios –especialmente los elegidos periódicamente- no facilita el conocimiento y aprovechamiento de esas experiencias por otros posibles usuarios. En consecuencia se propone conformar un “Catálogo de Programas y Proyectos de mejora educativa” probados como exitosos, para ponerlo a disposición de las instituciones que deseen adaptarlos a sus necesidades.
Similarmente se propone recopilar y difundir un Catálogo de personas y organismos del Sistema Educativo y de la Sociedad que ofrecen sus servicios para apoyar la mejora de la educación escolar.
Estos Catálogos no podrá ser exhaustivos ni estáticos, por el contrario serán abiertos para incorporar Programas y Proyectos exitosos que desarrollen las instituciones educativas, al igual que las personas y organismos de la sociedad y el Sistema Educativo que oferten servicios de calidad para el mejoramiento educacional.
Los Catálogos deberán ser ampliamente difundidos para que los directivos de las instituciones educativas, pueden tener acceso a las personas y organismos registrados y obtener de ellos su apoyo.
Será una función determinante la que ejercerán las autoridades educativas para determinar la calidad de los servicios propuestos por personas u organismos públicos y privados.
La autoridad educativa que desarrolla este Proyecto atiende una función de primera importancia al facilitar la vinculación entre las instituciones educativas y quienes les pueden apoyar en sus proyectos de mejoría educativa. Las evidentes limitaciones presupuestales obligan a buscar la acción filantrópica de los oferentes de estos servicios y orientarles hacia posibles mecanismos de financiamiento público o privado.
Consejos de Educación.
La conformación en la práctica de Comunidades Educativas –semillas de la Sociedad Educativa- sucede cuando operan los Consejos de Educación en todos los tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo.
La operación eficaz de los Consejos de Educación requiere conocer sus necesidades de desarrollo y mejoría, y que la autoridad educativa les proporcione el apoyo que necesiten para alcanzar sus metas de superación humana.
Ese apoyo se podrá ofrecer oportuna y apropiadamente al disponer de un catálogo de personas y organismos que proponen soluciones a las necesidades educativas de las instituciones y que disponen de programas y métodos para desarrollar los caminos de superación que plantean los Proyectos Educativos.
En consecuencia de lo anterior, el proyecto prevé como actividad básica el vincular los Proyectos de las Comunidades Educativas con personas y organismos integrados en los mencionados Catálogos.
Por otro lado, a pesar de que desde 1993 en la Ley General de Educación (Artículos 68 a 73) se establece la creación y funcionamiento de los denominados “Consejos de Participación Social en la Educación” en los ámbitos escolar, municipal, estatal y nacional, la realidad de su puesta en marcha es aún distante de sus propósitos. Esto se debe a distintos factores, como: la dispersión geográfica de las escuelas básicas, la falta de experiencias previas de participación comunitaria sólida, la falta de lineamientos de operación congruentes con la diversidad de realidades sociales, entre los más importantes.
Se propone que durante los años 2001 y 2002 se recabe suficiente experiencia para contribuir con propuestas de mejora a los Lineamientos para el funcionamiento de los Consejos de Participación Social, recientemente publicados (agosto de 2000) de tal manera que se esté en condiciones de proponer en el año 2003, ante el Congreso de la Unión una “Ley Nacional de Participación Social en Educación” que establezca los marcos de actuación de la sociedad en esta materia.
Durante el año escolar 2001-2002 se conocerá el funcionamiento real de los Consejos en los ámbitos escolares y gubernamentales. Particular interés se pondrá en apoyar su operación en las escuelas participantes en el Proyecto de “Escuelas de Calidad”, de las cuales se obtendrán ejemplos exitosos para presentarlos ampliamente al Sistema Educativo Nacional.
El apoyo referido cubrirá la capacitación en el uso del método de planeación y ejecución denominado “Proyecto Escolar”, así como en la vinculación oportuna y eficiente –cuando sea necesaria y requerida- con los integrantes del Catálogo de Participación Social. En este paso se habrán de tener avanzadas gestiones administrativas que faciliten la canalización de recursos financieros, públicos y privados, para financiar la adquisición y desarrollo de programas y proyectos de mejoría educativa.
Durante el año de 2001 se promoverá la constitución y real funcionamiento de los Consejos Municipales y Estatales.
Se promoverá la conformación de Sociedades de Alumnos en todas las instituciones que presenten condiciones adecuadas a juicio de su Consejo de Participación Social en Educación.
Evaluación externa.
Para coadyuvar al funcionamiento de los mencionados Consejos, la evaluación externa de los resultados educacionales de las instituciones y Sistemas Educativos (Municipales, Regionales y Nacional) deberá ser recibida de manera sistemática y oportuna, de la manera que se convierta en primordial materia de trabajo de aquéllos.
A partir de la experiencia sobre el funcionamiento de los Consejos en los distintos ámbitos ya mencionados, se desarrollará una amplia consulta social que permita definir los términos de una Iniciativa de Ley de Participación Social en Educación.
Constitución de un organismo promotor de la Participación Social.
Para llevar a cabo de manera articulada las tareas orientadas a promover la participación social a favor de la educación se propone la creación de una Promotora Nacional de la Participación Social, visualizada como un equipo pequeño de personas organizadas en tres áreas bajo la dirección de un coordinador general; la función de estas áreas serán:
1. Área de Promoción Social. Dedicada a desarrollar la conciencia social de participación corresponsable en la educación.
2. Área de Promoción Financiera. Orientará a los directivos de las instituciones educativas hacia posibles fuentes de financiamiento para sus Proyectos Educativos.
3. Área de Promoción Institucional. Se abocará a apoyar a las instituciones educativas en la ejecución de sus Proyectos Educativos, y a los Consejos de Participación social en su constitución y funcionamiento.
El funcionamiento administrativo de la Promotora puede corresponder al esquema de los organismos públicos desconcentrados.
Indicador: Campaña de concientización social.
Meta: Campaña en proceso. (Enero 2001).
Indicador: Catálogos de Programas y Ofertas de servicios de apoyo a la educación.
Meta: Primera publicación del Catálogo. (Abril 2001).
Indicador: Consejos de Educación funcionando.
Meta: Funcionamiento de los Consejos Estatales. (Septiembre 2001).
Meta: Funcionamiento de Consejos Municipales en todos los Municipios de mayor densidad educativa del país. (Diciembre 2001).
Meta: Funcionamiento de Consejos Escolares en todas las participantes del Proyecto “Escuelas de Calidad”. (Febrero 2002).
Meta: Los Consejos reciben los resultados de la Evaluación externa y elaboran planes y programas de mejora educativa. (Junio 2002)
Indicador: Ley de Participación Social en Educación.
Meta: Ley y Lineamientos publicados. (2003)
Plan
de arranque para los primeros 100 días.
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Dic |
Ene |
Feb |
M |
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Acciones
específicas |
Resp. |
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3 |
4 |
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2 |
3 |
4 |
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2 |
3 |
4 |
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Anunciar
propósito de conformar en México la Sociedad Educativa |
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Diseño
Campaña de Concientización. |
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Inicio de
la Campaña de Concientización. |
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Campaña
de Concientización en proceso. |
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Convocatoria
a la Integración de los Catálogos de Programas y ofertas de apoyos. |
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Elaboración
de los Catálogos. |
SEP |
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Convocatoria
a la Consulta sobre la Ley de Participación Social en Educación. |
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